ASUNCIÓN DEL PADRE AMADEO ALVAREZ

Gastón Partarrieu

Un 5 de abril de 1933

ERA NOMBRADO AMADEO ALVAREZ COMO SACERDOTE PARROQUIAL DE CARHUE.

Arribó a Carhué el 30 de abril de ese año para hacerse cargo de nuestra parroquia la que había sido dejada por José Raed, sacerdote que tuvo duros encontronazos con el gobierno radical de entonces. 

LA ASUNCIÓN

“Según invitación que circula entre el vecindario, firmada por el nuevo cura párroco de la localidad, presbítero Amadeo Alvarez, mañana a las 10 horas se efectuará en nuestro templo parroquial la ceremonia de la asunción oficial de sus funciones, por parte del  referido sacerdote.” comentaba  la crónica del sábado 29 de abril de 1933. A continuación y en alusión a los problemas “políticos” del anterior sacerdote, decía: “Como representante de la religión tradicional y que se encuentra bajo el patronato del Estado, debemos esperar que la misión del nuevo cura párroco, sabrá encuadrarse dentro del respeto a las normas de invariable prescindencia de las banderías políticas, que no codicien con su investidura religiosa. Lamentamos la necesidad de recordar esta norma de conducta, pero nos sabrá disculpar el actual encargado del la parroquia, en mérito a que su antecesor no supo jamás cumplirla. No será muy cumplida nuestra exhortación, pero los precedentes obligan, pues más vale prevenir que condenar.”1

EL PADRE ALVAREZ

“El padre Alvarez, como cariñosamente lo llamáramos falleció el día 6 del corriente –septiembre de 1968 n.a.- a la edad de 68 años en Temperley, Pcia de Buenos Aires, Sacerdote doctorado en teología y Filosofía. Cantó su primera misa el 25 de Diciembre de 1923 en la Iglesia catedral de la ciudad de La Plata.

Llegó a Carhué para hacerse cargo como Cura Párroco titular de nuestra parroquia el día 30 de abril de 1933 procedente de la ciudad de 9 de Julio, iniciando su obra Espiritual que dejó un enorme caudal de enseñanzas dentro de su clara y sencilla doctrina. Así trabajó incansablemente en su difícil tarea, hasta el día que renunció a la Parroquia de Carhué para acogerse a un virtual retiro junto a sus familiares. 

Su gran visión por el Apostolado laico lo llevó primero, a fundar el ‘Centro Cultural de Jóvenes Manuel Belgrano’ que con todas las congregaciones comenzaron su labor religiosa y social con fines benéficos espirituales y materiales. Años después fundó y completó todas las ramas de Acción Católica y Junta Parroquial, cuyos integrantes, bajo la celosa y eficaz conducción, llegaron a ser digno ejemplo en el Apostolado laico Parroquial y Arquidiocesano.

Treinta años estuvo al frente de su querida Parroquia. Cuantos actos Sacramentales y litúrgicos administró: Bautismos, Primeras Comuniones, Casamientos, Extremaunciones, Misas, Funerales, Responsos, Confesiones, etc. Por su consigna: BELEN Y LA CRUZ, decidió que los niños hicieran su Primera Comunión con Delantales y Guardapolvos blancos en un hermoso ejemplo de virtuosa sencillez. También realizó la asistencia oculta y eficaz a los necesitados, sin ostentaciones y sin lastimar las sensibilidades de quienes recibían ayuda. Para ello creó, la Administración Parroquial, cuyos fondos lo constituían el producido de las colectas efectuadas en las misas de los Domingos y días de Precepto.

En el orden material también su obra fue grande: hizo ampliar y remodelar nuestra Iglesia, –1944 a 1945 n.a.-  que  por el transcurso de los años, presentaba un aspecto poco menos que deplorable; construyó la Iglesia de Rivera, inició la construcción de la Iglesia de Villa Maza y concluyó la construcción de la Capilla ‘Santa Teresita’ de Lago Epecuén. Con su empeño y su Fé y con la generosidad de la población a donde pertenecían las obras y aún foránea, pudo cristalizar estas obras.

Su amor al estudio y sus dotes de pedagogo, lo llevaron a ocupar cátedras en el Colegio Nacional y Comercial Anexo de Carhué, de las que fue destituido en el año 1955. Sus inspiraciones literarias fueron siempre oraciones de profundo sentir Cristiano y desde su primera ‘Oración a Nuestra Señora de los Desamparados’, Patrona de Carhué, escribió entre otras la ‘Consagración de la Parroquia de Carhué a Jesús Sacramentado’, ‘Consagración de la Parroquia de Carhué a la Virgen de Luján’ y su última, a Santa Rosa de Lima, bajo cuya advocación se iniciaron las obras del Colegio Normal, su sueño dorado, que sin desmayos y sin manifestaciones externas, llegó a concretarse en una magnífica realidad tan importante para Carhué y su zona. 

Hoy, se recuerdan más que nunca sus dos magníficos sermones de despedida y su ‘testamento’ que tendrán eco de resonancia vida y permanente en el Sagrado Recinto donde tantas veces su prédica y sus consejos de Sacerdote cabal, educaron y templaron nuestros espíritus muchas veces desfallecidos por las luchas de la vida, siendo, el Colegio Normal, quien recibió sus emocionadas lágrimas de adiós, como las que no se han podido ocultar al tener la noticia de su muerte.

Padre Alvarez, desde el cielo, protege y Bendice a tu pueblo por el que tanto hiciste y al que tanto amaste.

Nosotros repetiremos tu frase: ‘Viva Jesús, que murió por mi en la Cruz.’ ” 2 

POCOS DATOS BIOGRAFICOS

Pocos son los datos biográficos del padre. Tan solo éste que se transcribe, es lo aparecido en el archivo. “En la Capital Federal y a una avanzada edad, falleció el 27 del més próximo pasado el Sr. Francisco Alvarez, padre de nuestro estimado Cura Párroco, Dr. Amadeo Alvarez”, comentaba una necrológica del Semanario ‘El Pueblo’ del 3 de octubre de 1942, para agregar: “De origen español, el Sr. Alvarez se radico desde muy joven en nuestro país, incorporándose con cariño a la vida civil de la que había de ser para él, como para muchos otros venidos del extranjero, una patria de adopción y la cuna de sus hijos. Jefe de un dignísimo hogar, dejó en su paso por la vida el ejemplo de austeras virtudes morales que legó sobre los suyos con su más preciada heredad paterna.”3

LA DESPEDIDA

Sus últimas misas a modo de despedida fueron efectuadas el domingo 17 de marzo 8:30 y 10:30 hrs.4 en donde la iglesia se vio colmada de feligreses dando su adiós. 

Bajo el titulo “Adiós...Padre Alvarez!” una nota sobre su obra culminaba comentando: “Resumiendo: imprimió disciplina, puntualidad, orden, verdad y prestigio. Y la parroquia de Carhué tiene esa fisonomía tan conforme con la Cultura y con la Fe, con el respeto y con la educación. Respetar y hacerse respetar”5

SUS RESTOS REGRESAN A CARHUE

“Con el mayor respeto, me dirijo a usted para comunicarle que en el año 1964, tuve la gran dicha de conocer al sacerdote Amadeo Alvarez, quien con su extraordinaria sabiduría, me curó, en cuatro años de intensa dedicación de una enfermedad que me había hecho sufrir intensamente durante 34 años. Justamente a 17 días de haber culminado la más grande de las obra que realizó en la tierra, el Señor lo llamó para darle el premio merecido. Durante 11 años fui guardiana de sus restos sagrados, y nunca me encontré con nadie; en 1978 vencía su sepultura, y por tal motivo me presenté para solicitar su renovación por un año, cuyo vencimiento opera en noviembre de 1979. El primer día de ese mes me acerqué a llevarle flores y me encontré con un joven que viene en nombre del Sr. Rey de Carhué; así me pongo en comunicación con el susodicho, pues pensé: Cuando falleció, el pueblo de carhué quiso llevarlo; y a mi me parece que este encuentro, después de tanto tiempo, es una clara señal que él quiere descansar junto a ese pueblo que tanto amó. Por otra parte, creo que para los carhuenses sería un honor tenerlo con ustedes, para que desde el cielo impute las gracias más escogidas para sus hijos, a los que dedicó 31 años. Por lo tanto, como poseedora de esas reliquias, hago entrega de ellas al pueblo de Carhué, con gran sentimiento, pero con la confianza de que los carhuenses sabrán tributar el honor que se merece ese ser tan santo que dio la vida por su pueblo, y que siempre fue para todos ejemplo de alegría, nobleza, generosidad, desinterés, amor a los pobres y que supo demostrar, acompañada de una gran bondad, la rectitud de su espíritu férreo que supo moldear muchas almas. [...] Blanca Esther Labrit.6

Así llegaban los restos del padre Alvarez el 5 de mayo de 1980 descansando en la bóveda de la flia Marino, hasta que luego de 1986 fueron trasladados al nuevo cementerio al Tablón Nº 1, sepultura Nº 257, situación que muchos desconocen.

UNA CALLE EN SU HONOR

Por inquietud del sr. Juan Enrique Bagnasco profundo admirador de la obra del padre Alvarez, se solicita al HCD la imposición de una calle en su honor8, lo que fue efectivizado en el barrio Arturo Illia en la calle Nº 4.9, pese a que la intención del solicitante era la calle principal, denominada Calfucurá y que ya existe en otra zona de Carhué. En este asunto el HCD decidió no cambiar las existentes haciéndolo tan solo con las numeradas.10       

CARHUE DEBE MUCHOS HOMENAJES AÚN  

Carhué poco ha homenajeado a sus puntales sociales, culturales o religiosos. Vemos a diferencia de otros pueblos que sus calles no representan nombres de los cimientos de su crecimiento comunitario. Imponer a las calles nombres de personas que tuvieron destacada actuación no es solamente un merecido homenaje, sino es perpetuar su obra, su recuerdo a las futuras generaciones. En Carhué la nomenclatura de las calles corresponde a los años 1920, pero lo cierto es que las calles bautizadas en homenaje a actores de nuestra historia chica son muy pocas, y las existentes quizá no representen fielmente a personas destacadas a nivel social, por sus obras religiosas, culturales o sociales. De hecho muchas calles fueron bautizadas con nombres de personas que históricamente bien no se sabe cual fue su accionar comunitario, pues no existen claras referencias sobre su desenvolvimiento, caso, ‘Gracian Eugui’, ‘Juan Marche’, ‘J.Robilotte’, o acontecimientos y nombres poco representativos como ‘Centenario’, ‘Lomas Valentinas’ por una batalla en que participo Levalle en Paraguay, ‘5to Regimiento’, ‘Carmen Ledesma’, célebre fortinera de otra zona, ‘Pedro S. Gallo’, primer intendente, sin duda de manera circunstancial, entre otros ejemplos.   

Las injusticias en este aspecto son varias, por citar algunos, en Villa Azul la calle principal lleva el nombre de ‘27 de marzo’, la siguiente ‘Aurelia F. de Levalle’ y la última, lindando con el campo, Padre Gregorio Roglich, protector del barrio y quien fundara la Escuela “Ntra. Sra de los Desamparados”, pilar educativo y contenedor social tras más de treinta años. Otro ejemplo es la falta de homenaje en vida el del actual sacerdote quién finalmente de su propio peculio erigió la Capilla San Cayetano en el barrio Illia,  y ni en ese barrio existe una calle que perpetué este accionar, pese a intentos de un grupo de vecinos10.

Si buscamos en el recuerdo popular seguramente surgirán médicos, funcionarios,  gobernantes y educadores que superaron las expectativas y se brindaron a la comunidad. En fin, debemos aún muchos homenajes.  

 

 

 

 

 

 

 

1 Semanario “El pueblo” Nº 313 de 1933

2 Semanario “El Pueblo” Nº 1819 de 1968

3 Semanario “El Pueblo” Nº 786 de 1942

4 Semanario “El pueblo” Nº 1547 de 1963

5 Semanario “El pueblo” Nº 1548 de 1963

6 Semanario “Nueva Era” Nº 675 de 2002. Se publica nota enviada por la Sra Lebrit al Sr. Sirera el 27 de noviembre de 1979.

7 Semanario “Nueva Era” Nº 675 de 2002.

8 Semanario “Nueva Era” Nº 674 de 2002.

9 Semanario “Nueva Era” Nº 695 de 2002.

10 Semanario “Nueva Era” Nº 695 de 2002.

 

AMADEO ALVAREZ CURA
AMADEO ALVAREZ CURA  FRANCISCO ALONSO
Rdo Padre Amadeo Alvarez

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