BAR EL AGUILA

BAR EL AGUILA CARHUE

LUGARES: BAR EL AGUILA

Hay una esquina de Carhué que sin dudas tiene un mérito: desde 1900 siempre alojó confiterías o bares.  Se titula esta nota “El Aguila” por una de esas confiterías que marcaron una época en la vida social de Carhué.    

Todos los pueblos poseen siempre una confitería tradicional, que por haber sido concebida de ese modo o por su ubicación preferencial,  han sobrevivido a las modas, costumbres y crisis. Han pasado modas, usos y costumbres diferentes y hasta hoy inconcebibles, sin embargo desde hace más de 115 años en esa esquina nos reunimos los carhuenses para socializar y pasar un buen y agradable momento.   Desandaremos entonces un largo y nostálgico tour  en esa esquina entre copas, orquestas y vermuts.    

CONFITERÍA PARIS

Nacida en los albores del 1900, poco es lo que se sabe hoy de esta confitería. El 1ro de agosto de 1912 solicitaba matrícula de comerciante al Juzgado el joven Antonio Rivera, español, de 35 años, casado,  argumentando que tenía establecido un Hotel, Bar, Cinematógrafo y Confitería bajo el Nombre “Paris Hotel”[i]. Tiempo después, el 30 de septiembre de 1913 hacían lo propio Ángel Cavallo y Antonio Gallo (ex intendente y hermano de Pedro S. Gallo) solicitando su inscripción en el registro,[ii] al parecer habiendo adquirido la misma. Se promocionaba como Hotel, Bar, Billares y Cinematógrafo, además de Confitería y fábrica de Masas.  Ofrecía además servicios para banquetes, casamientos y bautismos.  Luego, en los 20 y hasta 1929, la “Paris” la encontramos bajo propiedad de Casimiro Arias.

RICHMOND BAR

El 29 de agosto de 1929 reabre esta esquina, regenteada por Andrés del Sol que la bautizará “Richmond Bar”, aclarando que Confitería se denominaba a los negocios que vendían confituras, servicio de Te, café, etc.   En cambio el “Bar” era exclusivo casi siempre de bebidas y algún que otro apoyo gastronómico anexo. La ex Paris había sido renovada y dispuesto un reservado para familias y un palco o altillo para la banda. Se inauguró con los acordes de la orquesta de “Josesito” Pirosanto.

Poco tiempo después aparecen consignados nuevos propietarios, los señores  Correge y Rechini. Hacia 1940[iii] el Richmond Bar cambió de propiedad a manos de un italiano, don Salvador Capicci.[iv]  “[…] como un potro salvaje se nos mete en el corral de la memoria, esa época y en nuestra imaginación se presenta “Don Chicho”, un personaje que fue típico de nuestro pueblo. Nos olvidamos del tiempo y vemos desfilar por la mente a él, a su confitería, con un palco de madera para la orquesta – todo un lujo en aquellos momentos -. Nos encontrábamos pronto muchos muchachos  jóvenes, con todas las ilusiones, amigos inseparables de la infancia, sentados junto a una mesa, ubicada en la vereda los días de verano, tomando nuestras primeras copas fuera del hogar.  Sintiéndonos hombres antes de tiempo, contando la fabulosa aventura de nuestra primera novia, alabándonos por aquel beso breve y a escondidas ¿Cuántos de nosotros festejamos allí nuestro primer pantalón largo? Mucho más se podría historiar en lo que se refiere a esa esquina.  Solamente vamos a recordar que en la vereda de enfrente, sobre la plaza, durante una largo tiempo, se realizaba la tradicional “vuelta del perro”.  Así recordaba un periodista en 1977 la confitería “Richmond” popularmente conocida como “de Don Chicho”[v].   

EL AGUILA

Durante los años 50, seguramente con nuevos propietarios pasa a denominarse “EL Águila”. Debe su nombre a una gran águila embalsamada a modo de decoración detrás de la barra. De los tiempos de la “Richmond” quedaba el altillo para la orquesta. Alrededor de 1957 tenía la llave del comercio el joven Remy Ignacio Ricardez, el que era ayudado por su padre Doroteo. El paseo del pueblo entonces era la cortada de calle Rivadavia y la Plaza, así que eran famosos los bailes y los carnavales en ese lugar, siendo El Águila el preferencial de las familias para tomar un té luego del cine, o un vermut. Una parte del edificio lo ocupó hasta 1960 la Heladería Iriarte (sector sobre Rivadavia, hoy Delivery P. Santa).

En 1959 arriba a Carhué la familia Breit y adquiere el edificio junto a la llave de “El Águila” entonces famoso por el Billar y su “reservado”. En 1971 se anunciaba que había puesto en funcionamiento una máquina automática de Café Crema y Horno Tostador, bajo el slogan “Llegó lo que Carhué Esperaba”,  ofreciendo café, té, café con leche, submarino, Sándwiches calientes y de miga, y el vermut con 15 platitos.  Aún muchos recuerdan los tradicionales bailes en la cortada de la plaza y el vermut en la preferencial vereda, frente a la plaza. La flia Breit lo administrará con ese nombre hasta 1977.

DON QUIJOTE

El 7 de octubre de 1977 los hermanos Norberto y Hugo Breit inauguraban una de las más coquetas y señoriales confiterías de la historia del pueblo.  Don Quijote, marcó a varias generaciones con su refinado estilo medieval español, con las particulares mesas, sus sillas tapizadas, la gran barra. La confitería Don Quijote era el espacio indicado para ir antes de el “boliche Oaxaca” a mostrar la pilcha, a cruzar miradas, demostrar interés o sondear como iba el resto de la jornada nocturna. Abierta hasta altas horas de la mañana, el lomito era obligatorio al regreso. Allí los amigos contaban los éxitos y fracasos de la noche, se buscaba algún gaucho que, de pasada reparta a sus hogares a los exhaustos noctámbulos.  Los cambios sociales y culturales fueron haciendo perder esa rutina, sin embargo “Don Quijote” sobrevivió con algunos cambios de propietarios hasta 2005. Fueron propietarios de la confitería Graciela Lapitzondo (1991-1995), Martín Breit (1997-2000), Gabriel Veri (2000. Por primera vez instala un horno pizzero en su cocina) y Roberto Castro (2000-2005)

PIZZA SANTA

Desde 2005 ya deja de ser una Confitería Bar para transformarse en una de las pizzerías/restaurante más clásicos del pueblo. El edificio continúa en manos de los hnos Breit, estando rentado por la familia Laspiur, al mando de “Pochi” y “Calo”. Si bien su estética cambió, aún son apreciables los resabios de aquella noble confitería que homenajeaba la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, incluso hasta hace un año estuvo colgado el gran letrero que lo recuerda. Pizza Santa, al igual que todo lo que existió en esa tradicional esquina, es hoy un referente de la gastronomía y del esparcimiento carhuense, continuando la tradición nacida en 1900.  

DATOS DE CATASTRO

El edificio fue culminado en 1900 por Enrique Bonifacio quien el 21-10-1908 lo vende a  María Gracia Tavarone Salandra. El edificio en 1940 contaba con 276m2 de mampostería, destinado a habitación y negocio, de estado regular,  3 habitaciones, 1 baño, 1 cocina, 1 local negocio y 1 galpon. El 15-7-1961 lo adquiere Adan y Norberto Breit y en 1973 pasa a manos de Norberto, Hugo Breit y Rosa Weisman de Breit.   

PUBLICADO EN BOLETIN DE HISTORIA SOMOS #5 DE 2018

 

[i] Juzgado de paz 1912 Civiles.  Orden 135

[ii] Juzgado de paz 1913 Civiles.  Orden 87

[iii] Juzgado de Paz. 1941. Municipalidad c/Salvador Capicci, cobro ejecutivo. Impuestos 1940 y 1941. Figuran tres legajos: Nº 12, 186 donde se le embarga una máquina de café. En 1943 legajo 273 Graciana T de Capicci. 

 [iv] 1947. “GUIA COMERCIAL FFCC. SUD, OESTE Y MIDLAND Nº 16.

[v] El Fortin Nº 54 de Noviembre de 1977, momentos en que se había inaugurado Don Quijote.

confiteria hotel paris carhue
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