LA COOPERATIVA ELÉCTRICA DE LAGO EPECUEN (CELE)

Gastón Partarrieu

2 de Enero de 1973

DEJABA DE FUNCIONAR LA COOPERATIVA DE ELECTRICIDAD DE EPECUEN

Había sido fundada en el 30 de noviembre de 1945 por gente de la villa que pretendía mejorar el servicio de electricidad. Luego de más de 27 años dejaba de dar electricidad para conectarse  el sistema a DEBA. Si bien hoy tomamos a la electricidad como algo básico y elemental, en aquellos años la electricidad se generaba con motores que se debían parar para su mantenimiento, o simplemente por una cuestión de costos. Conozcamos un poco más de esta historia.

LA LUZ EN EPECUEN 

La villa contó con electricidad gracias a la Sociedad Minas de Epecuén creada con la finalidad de la extracción de sales. Con el nacimiento de la actividad turística, allá por 1920, esta sociedad comienza a construir instalaciones para brindar baños termales, en lo que será un complejo hidrotermal como pocos existían en el país. Para abastecer estas dependencias, y las que se proyectaban, construye una Usina Eléctrica de grandes proporciones. Vale aclarar que los primeros hoteles como el Plagge, Las Delicias y el Royal tenían grupos electrógenos propios, pero el pueblo en sí, que eran tan solo algunas pocas casas particulares, vivían en cierto modo en la oscuridad.

Dicha usina poco a poco fue abasteciendo, en función a sus recursos algunas partes del pueblo, siempre privilegiando las instalaciones de la sociedad balnearia. El imponente edificio se construyó en entre 1923 y 1925, junto a las obras del edificio para centro hidrotermal, que contaba con más de 2000 m2.                

Las primeras fotografías aéreas de la villa que corresponden a 1927 o 1928  muestran unas construcciones, separadas por cientos de metros, e imponente, las instalaciones de Minas Epecuén con su Usina.

Sin embargo el pueblo crecía de manera firme y para la villa era fundamental la electricidad. Así en 1945 ante la disyuntiva de los cortes y los costos elevados se fundaba la cooperativa de electricidad.

LA COOPERATIVA DE ELECTRICIDAD

Denominada Cooperativa de Electricidad Limitada de Lago Epecuén (C.E.L.L.E) tuvo sus orígenes en un grupo de hoteleros y comerciantes de la villa. Dice el semanario El Pueblo de 1945: “Un núcleo caracterizado de vecinos y comerciantes de Lago Epecuén, con el fin de propender al mejoramiento y abaratamiento del servicio de luz eléctrica en esa zona balnearia, propician la constitución de un cooperativa de electricidad, en defensa, por otra parte de sus intereses y por el progreso localista de Epecuén, ...”

La investigadora María Elena Rodríguez en  su trabajo “La Cooperativa De Luz Y Fuerza De Río Tercero: Una Institución Al Servicio De Su Comunidad, 1933- 1953” sostiene que “Dentro del movimiento cooperativo argentino, el espacio ocupado por las cooperativas de electricidad ha sido muy importante y merece una mención muy especial puesto que configuran una cuestión original ya que, mientras que en otros países como Estados Unidos, Alemania, Francia y Dinamarca, entre otros, se desarrollaron particularmente en zonas rurales, en el nuestro abarcaron principalmente los núcleos urbanos menores y medianos.

    El surgimiento de las cooperativas eléctricas se produjo a fines de la década de 1920, momento en que la distribución de la energía estaba a cargo de empresas de capital extranjero,[...]con un escaso control por parte del Estado y, [...] al decir de Constancio Beltramo, el desarrollo del cooperativismo eléctrico reconoce un origen eminentemente reivindicativo de los usuarios urbanos del servicio preocupados por las altas tarifas vigentes. Así, en 1926 y en la localidad de Punta Alta, cerca de Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires), se fundó la primera cooperativa de electricidad del país, poniéndose en marcha su usina al año siguiente. Esta cooperativa decidió cobrar la mitad de la tarifa que aplicaba la empresa extranjera, [...].”

En este marco y con causas comunes nacía la entidad de Villa Lago Epecuén. Para ello se contaba con el apoyo del por entonces comisionado Juan Aita (a cargo desde 7-11-1945 al 13-12-1946), si bien foráneo, pues era oriundo de Capital Federal, poseía conocimientos de los problemas de la villa, ya que estaba relacionado desde hacía años por cuestiones comerciales. Así y mediante el reparto de panfletos se convocó a una Asamblea Pública que se llevó a cabo en el Royal Hotel el día 30 de noviembre. El municipio estaba autorizado por ley a participar en un porcentaje importante en dichas instituciones cooperativas. Su Personería Jurídica fue acordada el 11 de octubre de 1946 y fue inscripta el en Registro de Cooperativas el 12 de diciembre de 1947.

El primer balance cerrado el 31 de diciembre de 1947 arroja interesantes datos sobre el momento. Sus accionistas eran 149, lo que no es poco y algunos de sus párrafos son más que elocuentes: dice una nota periodística de 1947 “Como grado de eficiencia en la prestación de ese servicio público, basta señalar que la Cooperativa, suministra corriente eléctrica durante todo el año, lo que ocurre por primera vez en la vida del Balneario Epecuén en donde la empresa particular anterior, solo suministraba luz en época de verano.”

Continúa más adelante: “Se ha tendido una nueva línea hasta el paraje Radium Ville –frente al Plagge Hotel n.a-, demostrando con ello lo que es y significa una cooperativa, ya que sin cálculos materiales, sino solamente con el fin de servir a sus accionistas, se invirtieron en ello $10.563.94 para dar luz a un núcleo de vecinos. Y lo más interesante de todo, es que la Cooperativa, desde el invierno pasado, ofrece el servicio de alumbrado público sin cargo para ningún vecino, caso posiblemente único en el país.” 

Incluso eran tan optimistas que ya se pensaba en el siguiente año comprar un terreno para edificar las propias instalaciones acordes al crecimiento de la villa.  Lo cierto es que para su tercer balance, cerrado el 31 de diciembre de 1948 la Usina había vendido electricidad tres veces más que en 1946. En dicha memoria y balance se propone para el siguiente año, lograr la concesión por parte del municipio del alumbrado público y su masificación, cosa que se hacía durante temporada gratuitamente, pero que insumía demasiados gastos a la cooperativa.

LOS PROBLEMAS

Epecuén crecía a grandes pasos allá por 1957-1958 y la Usina y su personal hacían esfuerzos enormes para brindar electricidad a todos, trabajando con guardias permanentes y con equipos en su máxima capacidad. Por otra parte la villa se explayaba en un gran espacio y muchas propiedades estaban alejadas del centro urbano, sin embargo hasta cada lugar llegaba la usina. Una editorial de “El Pueblo” de 1957 proclamaba la urgencia de ampliar, modernizar y dotar de un nuevo local a la Usina, “antes que suceda lo peor”, es decir una rotura en plena temporada, por ello incitaba a autoridades y pueblo a colaborar.  Es que la energía suministrada con casi los mismos equipos de 1945 había pasado de 18.000 kw a 260.000. En la asamblea de accionistas de cierre de dicho ejercicio y con la presencia del Comisionado Senepart se aprueba solicitar un crédito para un nuevo grupo electrógeno, como así también para erigir un local acorde. Por otra parte se pedía analizar la posibilidad de anexar una fábrica de hielo y cámara frigorífica para cerrar mejor los balances. Se instala luego un nuevo grupo de 150 HP que se pagaría en 15 años.     

En 1958 la Cooperativa tenía ya 212 abonados y en 1960 contaba con 230 consumidores y 380 asociados, teniendo los siguientes equipos: un motor Buda de 171 HP. 141 kw, un grupo Koerting 75 HP. 55 kw., y el nuevo Otto Deutz 150 HP. 100 Kw.

El balance 1960-1961 ya deja a las claras la real situación de la cooperativa: “Si bien no es muy próspera la situación económica actual de la Usina, tampoco es del todo aflictiva...”. Por aquellos años nuevas leyes laborales habían aumentado un 75% los jornales, y el costo de vida también había crecido enormemente: “ ... hasta la fecha hemos podido mantener a $ 5- el Kilowat, valor que no deja de ser irrisorio ante el aumento desproporcional que en vertiginosa carrera asumen las cosas más indispensables para la vida cotidiana.” continuaba explayándose la memoria.

Estas dificultades hicieron que peligre el suministro diario y ante esto  consumidores de la villa elevan, en abril de 1962, una solicitada en el semanario local “El Pueblo” para que la Usina brinde electricidad durante la noche y todo el año, bajo el título “Es adelanto o atraso lo que pedimos”. Las cosas ya no eran tan sencillas como en los principios. Es más, el crecimiento de la Usina ya no existía hasta el punto que la Comisión De Fomento en 1965 debía colocar para dicha temporada faroles a gas en la Estación Epecuén, pues la oscuridad era total y nunca había llegado el tendido hasta allí.  

La Cooperativa para 1967 ya tenía una enorme deuda, problemas internos en su directorio y el costo del KW era duramente cuestionado:  “Cuando el sistema eléctrico de Lago Epecuén era abastecido por la Cooperativa [...] ‘daba pérdida’. [...] Pero sigamos: DEBA designa una comisión de técnicos para dictaminar, ‘al hacerse cargo’ del suministro eléctrico, a cuánto asciende el monto de la deuda de la Cooperativa de la que la empresa estatal se hace solidaria (son varios millones según el expediente que tenemos a la vista, firmado por el Jefe zona Sud Sr. Francis Blasoni). Una vez que la Cooperativa fuera intimada por DEBA para efectuar el pago (5 días de plazo), gestiones posteriores hicieron llegar el asunto a un final que si no es feliz, es por lo menos aceptable: por cada Kilowat de  consumo, se paga ‘ su valor, mas un excedente’ hasta que quede cancelada la deuda.” Dice una nota de ese año sobre el tema

Para 1970 DEBA comenzaba a construir una línea alimentadora desde la Sub Estación Carhué, la que demandaría un año de labor.

EL TRASPASO

El acto se llevó a cabo el día 2 de enero de 1973 en el Palacio Municipal, estando presentes el Intendente Lapacó, Luis Boidi, Tomás López y José Perg, Presidente, Secretario y Tesorero, respectivamente, de la Cooperativa, funcionarios de la Zona Sud de DEBA, y el Gerente  local germán Sartuqui, entre otras funcionarios. Recién Epecuén comenzaría a ver obras de mantenimiento culminada esa temporada turística, incluso en 1984 erigiría modernas instalaciones que en 1985 quedaron sepultadas, así como todas las instalaciones, a excepción de los medidores que fueron rescatados.

Terminaba allí una historia de progreso, lucha, retroceso y disputas internas como fue la electricidad para Epecuén.   

Publicado en Revista “Sin Olvido. Historias de aquella Villa Lago Epecuen.” 2010

 

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