LAS FARMACIAS DE CARHUE

FARMACIA DE JOSE RODRIGUEZ CARHUE

DE TODO COMO EN BOTICA. DE FARMACIAS Y FARMACEUTICOS.

Políticos, Filántropos… personajes

Por aquellos años en estos pueblos eran pocos los profesionales, estaban los médicos, los escribanos… y los boticarios. Y justamente en estas disciplinas encontramos una amplia y variada gama de personajes, algunos filántropos, otros aficionados deportistas y algunos durísimos militantes políticos.  Veamos…

 

PRIMEROS BOTICARIOS DEL PUEBLO

Con el ejército se establece, en 1876 dn Pedro Médici, italiano, nativo de Castello d¨Annone, Provincia de Alejandría, hijo de Giovanni Battista y de Margarita Fava, nacido el 15 de noviembre de 1854 y llegado al país en 1871. Desempeño muchas tareas hasta llegar a Carhué. Aquí, cuenta la historia que, curó a la esposa de un militar, quién en agradecimiento le regaló el primer botiquín. En Carhué se caso con Carolina Beanatti y tuvieron cinco hijos. Hacia 1886 o 1887 se establece en Santa Rosa(LP) e instala la botica que llamó ‘Farmacia del Pueblo’. Integró el Concejo Municipal y más tarde en 1903 fue Pte. de la Municipalidad de Santa Rosa. Como en Carhué, allá fue socio fundador y Pte. de la Soc. Italiana.

Falleció justamente el día de su cumpleaños, un 15 de noviembre de 1920 en una quinta cercana al pueblo de Anguil. Había sido fundador también del semanario ‘La Autonomía’.

En 1888 tenemos un expediente del Archivo del Juzgado de Paz en donde surge el nombre del boticario Leopoldo Criscuoli1 quien acusa civilmente por calumnias a otra persona y le solicita cobro de honorarios. El imputado declara que le solicitó al boticario Criscuoli unos medicamentos pero que este se negó a despachárselos por carecer de receta por lo que se pidió que vaya a ver a la casa de la Sra. L. B. donde se encontraba en trabajo de parto. “Que cuando llegaron el bebe ya había asomado la cabeza. Que Criscuoli habló unas palabras con la partera y agarro la cabeza del niño tan fuerte que se la arrancó y que posteriormente tomo unos hierros y se puso a trabajar para sacar los restos del niño produciendo una laceración del perineo en la mujer. Que el Sr. P. debió trasladar a la Sra. L. B a la capital de la Republica y fue asistida en el hospital Italiano.2 

 

LAS FARMACIAS 1895-2008

Hacia 1895 la única Botica que existía era la de Alejandro Ruggeroni que fuera adquirida en julio de 1899 por Juan S. Giacosa denominada ‘Botica Carhué’ y que se hallaba frente al Correo.3

La ‘Botica Nueva’ de Agustín Ruibal es otra de las que figuran en el “Eco de Carhué” de 1899. Al poco tiempo fallece don Agustín y queda a cargo su hijo Manuel quien se afinca definitivamente en el pueblo, mientras que otro hijo de éste, Ramón, instala una botica en Pigué.4  

En ese mismo año de 1899 surge una denuncia en los Exptes. del Juzgado: El recientemente afincado Dr. Juan de Lorenzo, nombrado Médico Municipal y de Policía denuncia a Antonio Zumárraga, regente de la farmacia ‘La Nueva’ de Sucesión Ruibal, por ejercicio ilegal de la medicina.5  

Es de suponer que la ‘Botica Nueva’ haya sido adquirida alrededor de 1901 por Bartolomé López Cabezas, farmacéutico y hno. |del Dr. Antonio López Cabezas. Su ubicación actual sería  el Bco. Credicoop.

Es necesario hacer referencia que en calle Pellegrini, esquina con la municip.,  estaba la farmacia de Pedro Salas, esposo de Amalia Sánchez Cevallos, una de las mujeres puntales de la concreción del Hospital desde 1910.  LA NUEVA, SEGÚN FOTOS CATASTRO 2017,

Hacia 1914 se instala el español Vicente Herrera Murillo que manejará la ‘Farmacia Herrera’ hasta finales de los años 40. Su actual ubicación corresponde con la actual ‘Farmacia Uribe’ de E. Portela.

Ya hacia 1925 tenemos que existe una farmacia ‘ La Nueva’ homónima que es de suponer es la misma y bajo la administración del Dir. Técnico Luis O. Ormaechea y que se promocionaba como la más antigua de la ciudad.6 Para 1927 la misma esta bajo propiedad del Q. Farm. Pedro Miramon quien la tendrá hasta 1931 cuando se aleja hacia Crnl. Suárez, vendiendo la farmacia al Q. Farmac. Emilio Suárez7, el que la regenteará hasta 1940.

A punto de ingresar en los años 30, tenemos la ‘Farmacia Epecuén’ de Nicanor Calvo Alonso, ubicada frente al chalet de Razquin,( 25 de mayo y Colón), quién la vende a Balbina Sofia Hollemaert (1929). Al poco tiempo pasa a propiedad de Félix Checa hasta que en nov. de 1931 sale a remate por orden del Síndico de la Quiebra de Calvo Alonso bajo el nombre ‘Farmacia Ferran’. 8

La década de los 40 tiene a dos farmacias como dueñas del mercado medicinal. Exactamente en 1947 existían la Farmacia Herrera y la de José Rodríguez Martínez ubicada en donde esta el Credicoop y que había denominado ‘Epecuén’.

Al fallecer Don Herrera Murillo en 1954 al poco tiempo Alfredo Uribe Echeverría la adquiere pasándose a denominar ‘Farmacia Uribe’ que la tendrá hasta alrededor de 1962 cuando se traslada a Cba. Aquí queda como propietario E. Portela, sumándose el Farmac. Y Bioq. Juan Maurín, egresado de Cba. En 1971 la propiedad que aún era de la familia Herrera Murillo es adquirida por Portela, teniendo como Farmacéuticos en sociedad a la Bioquímica Farmacéutica Vita,  (Prof. oriunda de Rivera), luego Clide Cravero de la ciudad de Cba y posteriormente Edgardo Chiodi hasta hoy.   

Hacia 1956 se radica en Carhué Demetrio Sarsur como Bioquímico hasta 1966 que abre una Farmacia. En primer lugar estuvo en la esquina opuesta del local actual, luego en 1969 se traslado a Pueyrredón 456 hasta 1973, cuando levantó el actual local en Pueyrredón y Alsina. 

En 1966 se suma otra farmacia, la del Dr. Oreste Carusi en Colón y Sarmiento.  

En 1969 abre la Farmacia Rodríguez de Juan Pedro Rodríguez, flamante farmacéutico y que perdurará hasta 2002, cuando es vendida, abriendo en su local la ‘Farmacia Colón’

En 1996 se produce la apertura de la Farmacia Díaz de Graciela Díaz de Ceraso, en 2001 la Farmacia ‘La Ciudad’ (Laprida y Rivadavia) y finalmente en 2002 la Farmacia Colón (Ex Rodríguez. Colón al 1100).

 

VICENTE HERRERA MURILLO

 Nacido en Jarem, Asturias (Esp) llega a la Argentina y comienza a estudiar farmacia en la U.N.L.P. donde obtiene el título. Fue farmacéutico de la Asistencia Pública y del Hospital San Juan de Dios de La Plata, además de trabajar en un Laboratorio de análisis químicos y bacteriológicos.

Alrededor de 1914 se radica en Carhué abriendo la Farmacia frente al edificio del Bco Pcia. Años, más tarde le compra la prop. a Francisca Ceraolo de Trezza.

Tuvo activa participación en la conformación del de la S.A. ‘Balneario y Termas de Carhué sobre La Isla’.9 Así como en los treinta en el Ctro de Comercio, incluso efectuado discursos ante el Gobernador Fresco en su llegada en 1936.

Fue desde 1931 Vice-Cónsul Honorario de España en Carhué además de pte. de la Sociedad Española.

Hacia los años 50’ crea el jabón Polisal, compuesto por un 10% de sales y barro del Lago Epecuén. Fue un producto registrado y poseía un laboratorio en Buenos Aires, tenía como empleados a Emma Castagnola y Juan P. Nicolao.10

Plegado al movimiento Franquista, fue Jefe Local de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.11 De afiliación conservadora, tuvo grandes disputas con los editores del semanario ‘El Pueblo’ (radicales) participando mediante solicitadas en el ‘El Progreso’. Una de las disputas más álgidas se dio en 1934 bajo la administración de Pedro M.  Narbaitz (su cuñado) cuando la inspección Veterinaria Municipal efectuó controles en lecheros, (coincidentemente la mayoría españoles) y detectó que su calidad no era la deseable por el rebajamiento con agua. Allí salió Herrera a criticar al semanario radical por su publicación del listado. Dice ‘El Pueblo’: “(…) Y en premio a nuestra hidalguía, a ese mentado quijotismo que tanto alardea en frases retóricas pero que se practica muy raramente, nos encontramos ahora, que un cualquiera, un individuo que si vino a nuestro país, pudo haberse ido a la Conchinchina, sin asimilación alguna de la tradición autóctona, y con la finalidad de crearse una posición económica, se erige ahora en mentor y distribuidor de juicios lapidarios, sobre el concepto y la reputación de los demás y muy suelto de lenguas, nos moteja de asalariados y otras sandeces por el estilo.” “(…) Pero dejemos pavonear las excentricidades de estas aves de corral, cuyo espíritu gregario y terrestre se impresiona de grandiosidad de cielo, cuando en gigantesco raid áereo, se alzan unos cuantos metros de la superficie y creen, con esa creencia instintiva del dueño y señor del gallinero, que el Sol sale cuando ellos cantan.” 11bis Don Vicente respondía: “Habéis entregado vuestra defensa a los traficantes y a los arrivistas, pero a pesar de eso, vuestra propia conciencia se estará oscureciendo, carcomida por la mentira, por que no habéis sabido cumplir con vuestro deber, ni habéis tenido el gesto de ser capaces de confesar vuestro error. Ya no produciréis ni admiración, ni ‘respeto’. Produciréis lástima, risa despectiva, risa misericordiosa…” El Pueblo respondía: (…) Pero después de esta forzada parodia, queda como saldo único y concluyente, la definitiva y concluyente, la definitiva consagración del ridículo, del ridículo trágico y profesional, de quien es el único traficante, traficante en drogas y ‘arrivista’ desde que arribó a estas playas…”  12

Pero en 1940 otra vez, don Vicente fue tema. Bajo el título “Barullo en la Botica” se lee: “Carhué es un pueblo con legítimas pretensiones de ciudad, pero que en su interior bulle el diapasón pintoresco de Pago Chico donde suelen ‘roncar’ el comisario, el juez o el boticario. Intentan ser ellos muchas veces los ‘pro hombres’ del poblado. Tras su pintoresca personalidad, un mundillo de admiradores les forman coro, ante tanta sabiduría y suficiencia. En carhué pueblerino esas funciones están a cargo de un boticario: Vicente Herrera Murillo. El inefable Don Vicente, como buen andaluz las sabe todas y se las manda como el sabe hacerlo. Tiene delirio por la figuración y su plato favorito son las solicitadas en los periódicos locales. Hace tiempo que sus veleidades de escritor se mostraban apagadas, su mente parecía no encontrar en el Pago Chico el motivo de nuevas elucubraciones que dieran luz a la antorcha de su saber infinito. ¡Cuanto lo lamentaban sus paniagudos y chimenteros del pueblo que se refocilan con sus escritos!. Y por ahí, vean como son las cosas, es el periódico El Pueblo, a quien el llama pasquín, quien le ofrece el tema para una nueva solicitada. Cuando se habló de extranjeros felones y de argentinos vendepatrias, todos sus paniagudos, por una rara asociación de ideas, pensaron en Don Vicente y en ellos mismos. La botica, moderno club de los parados, fue sacudida por el barullo de los marcados. Infamia, traición, perversidad. Todos hablaban, todos gesticulaban, todos se sentían interiormente aludidos. ¿Qué hay que hacer?. Hay que meter preso a los irresponsables ¡No! No lo podemos! ¡Ah! Si estuviera el comisario de antes! Incendiar, embelecar, empastelar la imprenta. Tampoco. Ya no esta Fresco en el Gobierno. ¿Qué hacer? El inefable, como siempre, encontró la única solución: publicar una solicitada. Los epítetos de mi pluma aniquilaran a los osados. Tengan fe en mí. Bravos, vivas y aplausos rubricaron la decisión del boticario. Y la solicitada apareció el domingo pasado en El Progreso. Todo salió de una sola pieza: el periódico, el escrito, el firmante. ¡Que feliz coincidencia! ¡Que trilogía magnífica! Como las tres hijas de Elena…. Tres eran tres las hijas de Elena, tres eran tres y ninguna era buena. El inefable se muestra compungido, de pronto irritado, tocado en sus fibras más intimas por la audacia de suponerlo antiargentino. A él, que en aquellos famosos y pintorescos ‘platos únicos’ vestido de raros correajes y camisa azul saludaba el Himnos Nacional Argentino con el brazo levantado, al estilo fascista o varita de tráfico. A él que tiene propiedades argentinas, hijos argentinos, muchos pesos argentinos, muchos pesos argentinos… Oh infamia…Esas son calumnias del ambiente democrático. (…) Hay que probar que somos más argentinos que nadie que somos valientes, que tenemos coraje…los paniagudos rumorean: tiene razón el jefe, hay que tener coraje, él si que tiene coraje, si tendrá coraje que es capaz de cobrar nueve ochenta por una limonada…Con nosotros la Argentina esta salvada, sigue el jefe, seremos los salvadores del país. Aquí hay muchos atorrantes… y entre los hay de toda ideología política y los que no tenemos ninguna preferencia política, como yo que si adulé a Fresco y a sus satélites locales lo hice por mi vocación diplomática, si aplaudí el fraude y la violencia fue porque eso parecía estar de moda, y además porque era cosa de poca importancia, como el asunto del hospital, el apalamiento de vecinos, etc. Hecha pública la solicitada, más barullo en la botica: aplausos, felicitaciones, abrazos. Estuvo bien la cosa. Andaluz tenía que ser. Esperemos que para la próxima se mande otra.” 13    

Su trabajo como Vicecónsul Honorario Español fue intensísimo, cientos de personas venían buscando noticias de sus familiares, pues primero por la Guerra Civil y luego por la 2da Guerra Mundial, habían perdido contacto. 

Afincado alrededor de 1914 en el pueblo, se casó con Celina Narbaitz, hija de Juan  Martín Narbaitz, cuyos hijos Juan Martín y Juan Bautista fueron intendentes radicales lo que habrá creado seguramente serios roces y disputas familiares. Tuvieron dos hijos, Carlos y Alberto quienes de jóvenes se radicaron en Bs.As. y La Plata, respectivamente. Un cáncer de Colón carcomió la salud de Don Vicente. Cuenta Enrique Portela, quien comenzó como cadete, que era un tipo de esos, cabales, integro, buen padre, buen maestro. “En su último viaje a Buenos Aires, la despedida que el propinó a su personal fue diferente, más sentida, como premonitoria y final. Nunca les daba un beso a sus antiguas empleadas. Y esta vez lo hizo. “Lo recuerdo sentado atrás, en su Plymouth modelo 1936, cabizbajo. Hizo un último saludo con su mano. Nunca más volvería. Es que era un hombre inteligente y sabía lo que le sucedía.” 14. Falleció a los pocos días, un 3 noviembre de 1954 en Cap. Fed.,  promediando las 6 décadas, tras 42 años de desempeño profesional.

OTROS QUE SERAN RECORDADOS

Es justo mencionar que otros ‘farmacéuticos’, abarcando con esto a los profesionales como a los propietarios de los negocios, se han destacado por participar en diferentes medios y actividades. En cuanto a cierta filantropía es de destacar al Dr. Demetrio Sarsur (na 1926), oriundo de Salta quien se radicó aquí en 1956. “Estudié en Córdoba Farmacia y Bioquímica, desempeñándome como Jefe de Lab. de Encausados y Jefe de Trabajos Prácticos en la Facultad. Allí conocí a los Uribe que eran alumnos míos y me comentaron que aquí no había bioquímicos. Luego del golpe de 1955 como yo había ganado el puesto de la cárcel con concurso me quisieron sacar, llamándome al ejército para hacer la conscripción; yo ya tenía 29 años, así que me vine bien lejos, a Carhué que no sabía ni donde quedaba. Me deben estar buscando todavía.” Don Demetrio fue fundador del Rotary Club(1958) continuando hasta hoy, fue fundador del Cuerpo de Bomberos y desinteresado colaborador en la actualidad. En 1983 ingresó como Concejal por la UCR hasta 1987. Desde 1980 es presidente del Colegio de Farmacéuticos de Adolfo Alsina. Fue docente en los tres colegios secundarios del pueblo, desde 1956 a 1980, haciéndolo Ad Honorem durante más de tres años en el San José. 15 Don Demetrio continúa con sus 81 años al frente de su Farmacia.

En cuanto a farmacéuticos o propietarios de farmacia en política, se puede dar un dato más que curioso. Enrique Pórtela, propietario de la Farmacia Uribe se desempeño como Concejal siendo Pte de Bloque PJ, al mismo momento que Edgardo Chiodi, Farmacéutico de la misma, era también Concejal y Pte del Bloque UCR (1995-1999). Chiodi sería candidato a intendente en 1997 y Portela fue tentado en más de una oportunidad para ocupar el cargo de  Intendente por el mismísimo Gob. Duhalde.   

Muchas otras cosas seguramente han quedado pendientes, pero en este caso más que el tiempo, el espacio es el tirano.

 

*Gastón Partarrieu.

Director Museo Reg. ‘Dr. Adolfo Alsina’

PUBLICADO EN REVISTA DE HISTORIA REGIONAL MUSEOS DEL DESIERTO Nº6 

 

1 Archivo Juzgado de Paz. Año 1888. Paquete 4. Relevado por Bengoa,  Verónica. En otro expediente se dice “Médico de la Facultad de Napoli”

2 Idem Ant. 

3 Eco de Carhué. Nº 22,25

4 Eco de Carhué. Nº 5, 20

5 Semanario “El Eco de Carhué”. Nº 47 del 24 de Diciembre de 1899

6 Revista Orientación Nº 8 2-10-1926.

7 El Pueblo. Nº 232 y 233 de Sept. 1931.

8 El Pueblo Nº 236 de 1931.

9 Álbum Radical . 1924.

10 Nueva Era Nº 351 de 1996.

11 D-908. MRAA

11bis El Pueblo. Nº 387-389 de 1934

12 El Pueblo. Nº 391 de 1932

13 El Pueblo. Nº 680 de 1940. Vale aclarar que la situación de la Guerra Civil Española se traslado a nuestro pueblo también, existiendo dos bandos, los falangistas (Franco) y los republicanos. El oficialismo local y nacional compartían las ideas del primero. La camisa Azul y el saludo fascista se utilizó ciertamente en las reuniones de los falangistas locales. 

14 Entrevista a Enrique Portel. 7-3-2008

15 Entrevista realizada el 6-3-2008

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