Un 22 de agosto de 1936
SE INAUGURABA EL CINE SPLENDID EN CARHUE
El “Cine Splendid” inauguró su sala en las dependencias del Hotel Roma, ubicado frente a la plaza en la cortada de calle Rivadavia, hoy una casa comercial del ramo de zapatería.
La idea de abrir esta sala había sido de dn. Antonio Rivera quién, en plenos preparativos, el día 13 de agosto deja de existir, continuando el proyecto su viuda, dña Josefa Claro y sus dos adolescentes hijos, Antonio y Juan Carlos.
El viejo salón del Hotel Roma que durante la temporada baja hacía de cinematógrafo, había sido acondicionado durante marzo de 1935 por el Sr. Oscar Balvidares, quién abrió la sala bajo la denominación de “Cine Ideal”. Balvidares entre las reformas encaradas había cambiado la entrada, antes por calle Rivadavia, por la de la ochava frente a la plaza, construyendo un sobrio y elegante hall. La cabina de proyección había sido renovada ofreciendo seguridad, pues entonces por lo inflamable del celuloide eran comunes los incendios. También se habían cerrado varias aberturas en la sala para mejorar la acústica y el sonido, además de colocar confortables butacas, generando mucha expectativa en los espectadores. El “Cine Ideal” funcionó durante 1935 y algunos meses del siguiente. Las mejoras efectuadas sirvieron para que la idea encarada por Rivera se proyecte.
El debut del “Cine Splendid” se hizo con dos films, un dibujo en un acto, titulado “Canal de la Mancha” y el estreno de una súper producción, sello M. G. M., titulada “Ekimo” en 12 actos. La empresa contaba con un equipo sonoro marca Ditco y una máquina proyectora Gaumont, y las películas contratadas a las distribuidoras “Metro”, “Warnes –Bross”, “Fox” y la nacional “Lumiton”
La familia Rivera trabajó con gran esfuerzo durante tres años, mejorando continuamente sus equipos para luego en 1939 vender las existencias a la firma de los Sres. Carrera Hnos, de la localidad de La Colina, partido de Crnl. Suárez. El 27 de agosto se proyectó el último film por la empresa de Rivera, cuyo título fue “El Matrero”, película nacional en la que trabajaba Amelia Bence, Agustín Irusta, Roberto Escalada, entre otros. Como despedida el día sábado 2 de septiembre se organizó un baile amenizado por la Orquesta Pirosanto.
Dos cines existían por aquellos años, el “Cine Splendid” y el “Cine Epecuén”. Este último utilizaba el salón del Hotel Epecuén, ubicado en la esquina de Rivadavia e H. Yrigoyen, en lo que se conoce como ex – Agencia John Deere.
En mayo de 1941, tras más de un año cerrada la sala del Splendid, el propietario del “Cine Epecuén”, José Allende, traslada su empresa a ésta, para dar mayor confort a sus espectadores.
El “Cine Splendid” con Allende funcionó durante una temporada, cambiando de dueño para 1942, momento en que pasó a denominarse “Cine Rivadavia”, funcionando hasta 1945 momento en que se produce la apertura del “Cine Teatro Español”, casi veinte años cerrada luego de aquel incendio que destruyó sus instalaciones en 1926.
El “Cine Rivadavia” fue la última empresa que utilizó las dependencias del viejo Hotel Roma. Por su gran salón habían pasado desde 1914 el cine “Roma”, “Plaza”, “Ideal”, “Splendid” y “Rivadavia”.
1903 LA PRIMER PROYECCIÓN EN EL PUEBLO
Las primeras referencias sobre el cine en nuestra ciudad se tienen gracias a la existencia de un ejemplar del Semanario El Eco de Carhué del año 1903. Bajo el título “En la Sociedad Italiana” se lee: “El cinematógrafo – El jueves á la noche, como estaba anunciado, se dió la primera función cinematográfica en el salón de aquella sociedad.
El tiempo tormentoso que amenazaba lluvia, y la escaséz de público, fué motivo á que el espectáculo diera principio una hora después de la anunciada.
Sobre las vistas presentadas poco tendremos que decir; pues inconvenientes de última hora sobrevenidos por la rotura de la bolsa que provee de oxigeno al aparato, dió lugar a que no pudieran los empresarios llenar el programa, suspendiéndose parte de la ultima sesión.
[...] El aparato es de los más perfeccionados, pero su poder limitado obliga, en pueblos como el nuestro, en que se carece de los elementos necesarios, á no ser exigentes, y pedir que se nos ofrezca vistas cinematográficas de la nitidez y perfección de las que se pueden observar en localidades, donde se cuente con la luz eléctrica, por ejemplo, que es uno de los factores más importantes.
No obstante los inconvenientes con que tropezó en la primera función, esa salida de la iglesia de los novios y su cortejo de damas y caballeros, y las escenas en los baños de Diana en Milán, resultaron espléndidas, ... .”
OTROS CINES DEL PUEBLO
En 1908 se culminaba el primitivo Teatro Español haciéndose algunos intentos para alquilarlo como cinematógrafo. Así en 1914 un joven Antonio Rivera, el que en 1936 abriría el Splendid, alquila la sala durante un año ofreciendo funciones cinematográficas. En esos momentos funcionaba también el “Cine Roma” en el hotel homónimo, propiedad de Carmelo Di’Bartolo.
El “Cine Teatro Español” en 1918 es alquilado por el Sr. Ricardo Soraggi al que la sociedad española, vaya a saber porque experiencias anteriores, le impuso ciertas condiciones como “... pasar cintas cinematográficas morales...”.
Durante el año 1926, el “Cine Teatro Español” se incendia totalmente, quedando por casi 20 años en ruinas totales. Nacía así el “Cine Epecuén” en el hotel del mismo nombre. Este funcionará hasta 1942 momento en que proyectando una función también se incendia totalmente, debiendo el edificio ser demolido. Este hecho causó en la comunidad gran impotencia pues al no contar con medios de extinción, como bomberos, solo esperaron a que se consumiera todo y se extinguiera. El Hotel Epecuén había sido construido por Saparrat Hnos en los años veinte, siendo adquirido durante los treinta por Dn. José Allende.
Tanto el Hotel Roma como el Epecuén durante el invierno alquilaban su sala a terceros. Fueron incontables los empresarios que arriesgaron dinero en brindar espectáculos teatrales, musicales y de cine. En 1937 se hace cargo del “Cine Epecuén” la compañía Marino Hnos y Cia. siendo la primera película “Tres Lanceros de Bengala” y como novedad se proyectaba con dos máquinas, no siendo necesario cortar en cada acto, lo que fue muy apreciado por el público.
Por su parte el “Cine Roma” en 1930 tuvo el privilegio de ser el primero en proyectar películas sonoras y parlantes. Incluso su sala contó ya en 1943 con aire acondicionado.
Luego de varias dificultades en 1945 la Soc. Española de S. M. inaugura su Teatro, siendo la empresa del recordado dn Ernesto Antonelli quién por bastante tiempo la mantendrá abierta. Desde 1951 esta empresa deberá competir con un verdadero coloso: el “Cine Gran Sud”.
El “Gran Sud” fue construido por los Hermanos Jardo e inaugurado en Agosto de 1951. Fue sin duda la mejor sala de la zona circundante, e incluso en Bahía Blanca era admirada. Su capacidad era superior a las 1000 personas, cuando Carhué no tenía más de 7.000 habitantes. Pocos años después, en 1957, se hace cargo de la sala la empresa Noel & Amodeo, quienes poseían cines en Bs.As. y Bahía Blanca, programando películas novísimas, un lujo para los carhuenses, turistas y pobladores de localidades vecinas.
Durante junio de 1959 la firma Nicanor Sierra y Cia adquiere, primero el “Grand Sud” y luego el “Cine Teatro. Español”, el que pocos años más tarde cerrará definitivamente.
El “Cine Grand Sud” cierra sus puertas en 1986 como producto de los inconvenientes económicos y freáticos de la inundación de Epecuén, ayudados estos factores también por los cambios socioculturales de los espectadores. Por algún tiempo los carhuenses concurrimos al cine con más de 8 filas inutilizadas bajo más de un metro de agua, constituyendo esto una anécdota que hoy pocos creen.
Aunque se intentó continuar con la sala abierta, la época de oro de los cines sucumbía ante nuevos y más ágiles contrincantes: la Tv y el video.
Muchas otras fueron las empresas que intentaron ofrecer diversión y entretenimiento al público carhuense. Los memoriosos recordaran al “Cine Carhué” de Juan Verdini allá a fines de los cuarenta, o el “Cine Gloria”, o el “Colón”, todos en la sala de la Sociedad Italiana. La carpa cine que se montaba en Epecuén durante las temporadas también es parte de la historia de los cines en Carhué.
Hoy, tanto autoridades como espectadores, comenzáramos a plantearnos al cine como un medio de expresión, de cultura, de educación, quizá nuestro cine local tendría otra fuerza, otra llegada. Si entendiéramos que el cine no es solamente una actividad de esparcimiento, como una confitería, un restaurante, sino que es un medio que permite enseñar otras formas de vida, otras formas de pensar un hecho, una historia, quizá, porqué no muchas realidades personales podrían ser diferentes. El cine no es solamente un emprendimiento comercial privado, es mucho más que eso.
Lo peor que podemos hacer es pensar que el cine está vivo solamente cuando “Bañeros III Todopoderosos”, llena una sala. Existen infinidad de films independientes que abordan temas profundos de la humanidad, de nuestra historia, de la vida, pero que sin apoyo oficial jamás llegan a nuestros pequeño cines de pueblo.
PUBLICADO EN SEMANARIO NUEVA ERA Nº 908 DE AGOSTO DE 2006