LOS ORÍGENES DEL TURISMO (1886–1920) QR

 LOS ORÍGENES DEL TURISMO (1886–1920) QR

Enclavada a la vera de la laguna Epecuén, la localidad de Carhué comenzó a recibir visitantes atraídos por las propiedades medicinales de sus aguas a partir de 1899 con  de la llegada del Ferrocarril del Sud. Este hecho marcó el inicio de la actividad turística en el distrito. La afluencia de viajeros fue en aumento y se vio reforzada por la incorporación de nuevas líneas ferroviarias: el Ferrocarril Oeste en 1903 y el Ferrocarril Midland en 1911.

En esos primeros años, el confort era escaso. Las únicas instalaciones disponibles en la costa de la laguna eran rústicas carpas de lona montadas por hoteleros locales.

El creciente flujo de visitantes impulsó la transformación de antiguas fondas de campaña en hoteles, que comenzaron a ofrecer mejores servicios a los turistas provenientes de las ciudades.

LA PRIMERA CONCESIÓN MINERA

El primer análisis químico relevante de sus aguas fue realizado en 1886 por el químico italiano, radicado en Capital Federal, Roberto Boussu, a pedido de don Pedro Fino, empresario local y propietario del Molino Carhué. En un contexto de fuerte crecimiento poblacional e inmigratorio, y con la tierra concentrada en pocas manos, la explotación del recurso mineral surgía como una alternativa económica viable.

Boussu destacó la extraordinaria riqueza mineral de la laguna, aunque reconoció que las condiciones para su aprovechamiento eran limitadas debido a la falta de un ferrocarril.

Debido a la notoriedad que estaba alcanzando la laguna Epecuen y sus baños, en 1908, el Estado provincial envió una comitiva científica integrada por destacados especialistas, entre ellos los doctores Silvio Dessy, F. Malenchini, L. Mosna y J. V. Garat, quienes confirmaron las excelentes propiedades terapéuticas de las aguas.

Este aval científico despertó fuertes intereses comerciales. En 1909 parte de estos científicos constituyeron la sociedad “Minas Epecuén”, que obtuvo permisos de explotación minera por 99 años, dando inicio a una extensa historia de aprovechamiento del recurso mineral de la laguna. Se fabricaban y vendían sales, fangos para tratamiento o simplemente sulfato de sodio para uso industrial. Fue un punto de inflexión desde lo turístico.

CARHUE CRECE

Así se fue consolidando una planta hotelera más ambiciosa. Surgieron nuevos establecimientos como el Hotel Roma (1895) y el Gloria Hotel (1909), que combinaban alojamiento, salones sociales e incluso salas de cine. Algunos hoteles se modernizaron y otros nacieron ante la demanda: Del Horizonte(1884), El Argentino(1885), Francés Hotel (1904), Americano(1917) y París(1913), entre muchos más, atendiendo tanto a visitantes ocasionales como a quienes llegaban por razones terapéuticas.

El incremento del turismo obligó a ampliar los servicios complementarios: traslados a la laguna, “taxis” improvisados y mejoras en la infraestructura para atender las temporadas altas de diciembre a marzo. .

Sin embargo, la experiencia cotidiana del bañista seguía siendo incómoda. A sus dolencias se sumaba el traslado de más de ocho kilómetros hasta la laguna, en vehículos adaptados y por caminos polvorientos. Al llegar, la costa ofrecía escasos refugios y ninguna infraestructura adecuada, repitiéndose esta rutina mañana y tarde durante varios días.

Pese a esto, la oferta de alojamiento y los turistas habían evolucionado notablemente, lo que despertó el interés de inversores.

EL NACIMIENTO DE EPECUÉN

Hacia 1920, don Arturo D. Vatteone vislumbró el potencial turístico y comercial de la laguna. Un factor decisivo fue el climático: tras varios años de lluvias excepcionales (1914, 1915 y 1919), el nivel de la laguna aumentó, mejorando las condiciones para el baño y consolidando la idea de Epecuén como un balneario no solo para enfermos, sino también como destino turístico termal.

Vatteone conformó una sociedad anónima y reunió el capital necesario para construir el primer espigón de madera, junto con vestuarios y duchas, en una zona donde el agua tardaba en retirarse. La empresa fue denominada “Balneario y Termas Mar de Epecuén” y, tras un intenso trabajo, el 23 de enero de 1921 quedaba habilitada la rambla con servicios básicos.

Esta fecha es considerada hoy como fundacional del pueblo de Epecuén. A partir de entonces se iniciará una puja de intereses que tendrá a Epecuén como claro victorioso, alcanzado en 1970 las 5000 plazas hoteleras y la desaparición de la actividad en Carhué.  

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