PEDRO MARTIN NARBAITZ
GOBIERNO 1932-1933 (INTENDENTE)
Con el golpe de estado del 6 de septiembre de 1930 que depuso al gobierno de Yrigoyen, y en caso local, a don Juan Bautista Narbaitz, fueron elegidos Comisionados Municipales los sr. Dr. Eduardo Burr y don Nicanor Insua(Ver Int. Nicanor Insua). En 1932 se convocaron a elecciones para intendente, en las cuales la UCR no participaría por una abstención emanada desde la superioridad partidaria.
Ante esta orden, para dichas elecciones de enero de 1932, se conformó una agrupación política denominada “Unión Comunal” (U.C.). La Unión Comunal, llevó como candidato a Pedro Martín Narbaitz y a varios vecinos, argentinos y extranjeros, desvinculados de la política militante. En la campaña efectuó una proclama sobre los puntos en qué basaría su gobierno: Revisión del presupuesto; la vialidad del distrito; problema de falta de agua del lago Epecuén, Promoción del turismo; y resolución del asunto del pavimento, cuestión, argumentaban que ha generado divisiones en la sociedad.
Como hasta antes de 1930, el semanario “El Pueblo”, auto titulado cómo defensor de los intereses radicales, se convierte en el órgano propagandístico de la U. C., además de plasmar los fraudes, haciendo referencia a los “beneficiarios” y los “no beneficiarios” del golpe de 1930, claramente una división en el Partido Demócrata Nacional, los “verdaderos conservadores” y los “malos conservadores”. A esos “beneficiarios” locales (los malos conservadores supuestamente) se los califica como “el rebaño de la oligarquía vacuna, prendidos a las ubres del presupuesto”.
En alguna de esas arengas para sensibilizar a un electorado conservador, que seguramente veía azorado la irrupción de funestos personajes foráneos, una editorial hacía un llamamiento a todo “buen conservador, buen radical, buen agrario, socialista y a todos aquellos independientes” que voten por los candidatos que juzguen mejores y no de manera partidaria.
VACUNOS VS PELUDOS
En la elección del 10-1-1932 se presentaron 5 listas, siendo los resultados Unión Comunal 889; Conservadores 640, Centro Cívico 242, Agrarios 186; Socialistas 161 y en blanco 36 votos. Las crónicas relatan varios intentos de torcer el destino electoral por parte de los conservadores, como por ejemplo imprimir volantes en nombre de la UCR solicitando abstenerse de participar en las elecciones a lo que fue respondido con un nuevo volante de la U. C desmintiéndolo y comunicando: “Meditad, pues, elector, antes de votar. –No hay delito que se sean capaces los que a tales imposturas recurren.”
Entre las otras acciones llevadas a cabo, estuvo la expulsión de los fiscales por la fuerza policial de la mesa 6 a cargo de un concejal del oficialismo. Reclamado a la junta electoral se ordenó revertir dicha acción. Sin embargo a la hora del escrutinio, fue anulada la mesa porque había muchos más votos que en el padrón. Esa medida fue orquestada era para eliminar la mesa que había sido, en la elección anterior, un rotundo triunfo de la UCR. Esta anulación les restó un concejal a la Unión Comunal. En las crónicas post electorales se cuentan varias de estas acciones fraudulentas, incluso en Rivera, Villa Maza, etc. . Eran los prolegómenos de lo que sucedería en toda la década.
En las elecciones de renovación parcial del 27-11-1932 la U.Comunal que debía renovar concejales, obtuvo un triunfo aplastante con más del 50%. Allí ingresaba al HCD Rómulo Rosso, Timoteo Altube, Bautista Narbaitz, Miguel Arriaga, Pedro Bruni y Victor Faut. Los restantes partidos, cuatro en total, no alcanzaron con el coeficiente a ingresar ningún concejal.
Cuando llegó el momento de asumir el 10 de diciembre de 1932 las autoridades del HCD “saliente” esgrimieron dificultades con un Concejal (N. Vitale, de Maza) que por no llenar los requisitos exigidos por la ley, fue incorporado un reemplazante. Los concejales salientes, encabezados por su presidente del P.D.N Francisco Lacabe, enviaron a la junta Electoral pedido de nulidad al padrón confeccionado para dicha elección, porque para su confección había formado parte el concejal reemplazado. Por otra parte, las autoridades y concejales del HCD salientes oficialistas, desconocieron o argumentaron no haber recibido la comunicación oficial de la Junta Electoral, sobre la asunción del nuevo cuerpo. El intendente Narbaitz presentó copia del mismo pero se efectuó una moción, mediante votación, que era necesario pedir una copia original de la Junta Electoral enviada expresamente al HCD.
Esta medida dilatoria hizo que se deban realizar varias reuniones, algunas fracasadas, otras de cuórum forzado por la policía adepta al conservadorismo. El día 1º de enero de 1933 en una de esas reuniones del nuevo cuerpo, irrumpió un cabo de policía junto a dos agentes y el Secretario del concejo caduco. Manifestaron que, mediante orden oral de la superioridad, debía desalojar y clausurar el salón de reuniones y así se hizo. Los concejales se trasladaron al salón contiguo y continuaron con el orden del día, nombrando presidente del cuerpo al sr Timoteo Altube y a moción de Bautista Narbaitz se emitió un enérgico reclamo al Mtro de Gobierno por lo sucedido. En la sesión siguiente, ya habilitado el recinto, se abrieron las puertas y se pasó a sesionar allí ante la “circunspecta discreción” de la policía.
El clima político no era el mejor. El bando “septembrista”, habiendo perdido las elecciones pronto comenzó una guerra de zapa contra comercios y actividades relacionadas a personas afiliadas al radicalismo. Así, cierto día “emblecaron” las paredes del semanario El Pueblo, otro día vertieron agua en los surtidores de combustible de Simón Grad, etc.
TODOS PRESOS
El país vivía momentos complejos. Movimientos subversivos atribuidos a partidarios de la UCR motivó que en distintos puntos del país se detuvieran a dirigentes. Aquí, ante estos problemas que se sucedían de forma “rápida, imprevista y cinematográfica” en el país, el 10 de enero de 1933 fueron detenidos e incomunicados, el Intendente P.M. Narbaitz, los concejales T. Altube, Ramón Razquin, Mateo Hernandorena y Victoriano R. Colotto. Inmediatamente un grupo de vecinos y comerciantes dirigieron nota al Mtro de Gobierno pidiendo su pronta libertad, que fue efectuada el día 11 de enero. Sin embargo al Dr. Razquin sólo se le posibilitó atender en el Hospital San Martín bajo vigilancia. Recién sería “liberado”, junto a Colotto el día 19 de enero . Según crónica del semanario El Pueblo, los dirigentes conservadores prontamente repartieron cargos y solicitaron el envío de un comisionado para hacerse cargo del gobierno comunal.
Las autoridades superiores provinciales finalmente respondieron enviando un Comisionado para hacerse cargo del HCD hasta tanto al justicia determine la constitución legal del mismo (por la situación de la elección del 27-11-1932).
Ante esto, el nuevo cuerpo deliberativo junto a los concejales de la U.C, presentaron a la Cámara de Apelaciones Costa Sud un pedido de reconocimiento legal ante la intervención del P.E. Pcial, avasallando la autonomía municipal y desconociendo el veredicto popular de las elecciones de noviembre de 1932. Sobre junio de 1933 la Cámara emitió una resolución, excusándose que no era de su competencia. El cuerpo entonces nombró al letrado Alejandro Miñones para que avance con los reclamos a la Suprema Corte de Justicia.
INTERVENCIÓN DE LA MUNICIPALIDAD
En esta guerra por el poder, ante un gobierno provincial que había llegado al poder por Golpe de Estado, con adeptos locales “espantados” por los aplastantes y adversos resultados electorales, cualquier falla o hallada servía para aplicar leyes y edictos judiciales a pedido. Una de esas fisuras estuvo relacionada al nombramiento del Veterinario Municipal Dr. Jacobo Marina, quien poseía título otorgado por la Escuela Oficial de Santa Catalina. Este nombramiento fue impugnado por no ser un título reconocido ni habilitante en el país, cuestión que hizo que el intendente Narbaitz y el Concejo declaren su inmediata cesantía, nombrado a un nuevo veterinario, el Dr. Emilio R. Sagula. Por esa cuestión ya resuelta, se inició contra Narbaitz un acción judicial y un proceso por “violación de deberes de funcionario público” al Intendente P. M. Narbaitz y hasta tanto la justicia se expidiese, se decretaba, mediante el decreto Nº217 del 3-8-1933 la intervención, también, del P.E. , nombrando al Dr. Blas L. Iturralde como Comisionado Municipal, el mismo que había derrotado estrepitosamente Narbaitz en las elecciones del 10-1-1932.
La maniobra era perfecta. Realizada la denuncia por el caudillismo conservador local que “por violación de los deberes de funcionario público”, el P.E. pcial inmediatamente decretaba la acefalía municipal y el nombramiento de un Comisionado adepto. En los Vistos del Decreto de Intervención se argumentaba que esa instancia procesal “afecta a la plenitud de la autoridad moral necesaria para continuar desempeñando el cargo”.
Al momento de asumir Blas Iturralde, según protesta escrita enviada al P.E. por el depuesto Intendente Nabaitz, se dejó constancia de que el nuevo comisionado se presentó junto a la policía armada con “winchesters”, repudiando y calificando de vandalismo ese hecho.
Inmediatamente la U.C. llama a una Asamblea Pública para el 15 de agosto a modo de protesta y desagravio a la persona del Intendente Narbaitz. El día 19 el semanario El Pueblo tituló de “Imponente Mitin de Protesta y Desagravio. Cierre total del Comercio como adhesión al Acto” en donde más de 1000 personas se reunieron en el Hotel Epecuén. En dicha asamblea hicieron uso de la palabra el Sr. Anselmo Casini, viejo representante del centro Socialista, Javier Erize, Bautista Narbaitz y el depuesto intendente.
Comenzaba una darse un espiral de maniobras y eventos que marcarían una época y que los viejos pobladores recordarían por siempre.
El clima era cada día más raro. El centro Socialista efectuaba un mitin en la Plaza Levalle en repudio a la intervención de la municipalidad, los diarios nacionales se hacían eco de estos hechos locales y el Semanario El Pueblo publicaba todos los dictámenes, resoluciones y acciones del caso.
Por su parte, un flamante semanario, denominado El Tribuno, Órgano del Partido Demócrata Nacional (-PDN- o Pobre De Nosotros, siglas satirizadas por El Pueblo) en el que escribía el Sr. Enrique Moreno, Secretario del Juzgado de Paz, denominado por el semanario como “servil Testaferro”. Las reyertas literarias no tenían desperdicio pero lamentablemente sólo algunos ejemplares de este semanario llegaron a la actualidad.
El intendente P. M. Narbaitz acude el 1 de septiembre de 1933 ante la suprema Corte de Justicia presentando demanda de inconstitucionalidad contra el decreto que intervenía la municipalidad. En su defensa efectúa una reseña de los acontecimientos, el apoyo popular de 1235 votos contra 349 y pregunta porque el P.E. de la Pcia no actuó de la misma manera con las intendencias de Chascomús y Dolores, lugares en donde había ocupado el mismo cargo la persona nombrada como Veterinario Municipal y que permitió dicho montaje político intervencionista.
ARREADOS. ABUSO POLICIAL EN EL VIEJO HOTEL AMERICANO
Recordado hasta el día de hoy, en septiembre de 1933 se produce un incidente a raíz de otra denuncia de “Usurpación de Cargo”, efectuada por el ex Comisionado del HCD Sr. Francisco Lacabe, surgida en las elecciones de noviembre de 1932. Ante la denuncia, el 2 de septiembre, sin orden del Juez del Crimen, el Comisario Pascasio Ramos, detenía a todos los Concejales de la U.C.: Nazzareno Buscarini, Victor Faut, Timoteo Altube, Miguel Arriaga, Pedro L. Bruni, Romulo Rosso, Basilio Urruti, Agustín Uribe Echavarria, Baustista Narbaitz, todos los electos en noviembre de 1932. Enterado el Juez ante este atropello, mediante un llamado telefónico, obligó al comisario a ponerlos en libertad.
Ese acto, hizo que la Unión Comunal, ni lerda, ni perezosa, convoque a asamblea popular de repudio, organizando una gran demostración popular para el 1 de octubre, mediante un asado a la criolla en el Prado Español. Como era norma, se solicitó autorización policial, la que fue aceptada. En el ínterin de este pedido y la realización hubo un cambio de comisario, siendo reemplazado el Crio Philipps por el Crio Etchart . En la víspera de la reunión, los organizadores fueron convocados para comunicarles que, por orden superior era revocado dicho permiso. La U.C. solicitó una nota formal y escrita de la superioridad, tomando el compromiso de desarrollo normal y en todo orden. El comisario Etchart comunicó que el mismo día 1 de octubre, sobre las 10 am. comunicaría la decisión final. Sobre las 8am de dicho día, al intentar ingresar el público al predio, varios policías, armados con máuser lo impidieron.
Luego de reunidos los dirigentes con el comisario quien argumentaba que lo hacía para velar por la seguridad y evitar desmanes, autorizó se retiren los elementos del almuerzo y se efectué la reunión en un salón cerrado. Así hubo que levantar las vaquillonas a medio cocinar, bebidas y en camiones trasladar todo al ex Hotel Americano (hoy Mueblería Raúl Turrión). Sobre las 12hs se pudo comenzar a preparar todo para el almuerzo, sin embargo los rumores de males mayores habían hecho que mucha gente se retire a sus hogares, sumando alrededor de 500 personas. De la campaña, no cesaban de llegar carros con chacareros para asistir al almuerzo político. Ante esta concurrencia, pese a las trabas impuestas en los caminos de acceso por la policía para desalentarlos, se apersonó nuevamente el comisario. Montado sobre su caballo, argumentó que no iba a permitir la reunión ante tanta concurrencia. Salió al cruce el depuesto Pedro Martín Narbaitz solicitándole verbalmente “Cual era el real propósito de todo esto”. En ese mismo momento el Comisario ordenó el avance de la tropa montada de refuerzo que acudía desde la comisaría, invadiendo violentamente dentro del local, sable en mano, fustazos y con disparos de armas de fuego. El pánico pronto cundió, sembrándose confusión y una consiguiente estampida de la concurrencia que iniciaba, tranquilamente la comida.
Gran cantidad de personas fueron detenidas y llevadas “arreadas” a fustazos a la comisaría. Las notas al Gobernador, al Mtro de Gobierno, y al Juez del Crimen de B. Blanca no se hicieron esperar. La Policía fue intervenida, enviado el crio de Crnl Suarez Martín Subiza, quien puso en libertad a todos, menos a Benito Colombato y Lucas Apestegui, vecinos de Maza, quienes eran poseedores de armas de fuego, habiendo sido entregadas cargadas, y siendo devueltas sin balas, argumentando la policía intervenida que ellos habían efectuado los disparos en el interior.
RESTITUCIÓN PROBLEMÁTICA
Finalmente el 2 de noviembre de 1933 el P. E. de la Pcia anulaba los decretos de intervención. Ante esto, los intervenidos Pedro M. Narbaitz y el Pte del HCD Timoteo Altube se presentaron a la municipalidad el día 4-11 siendo atendidos por el Secretario Dr. Juan Marcalain quien argumentó que ante la ausencia del Comisionado Blas Iturralde no podía entregar la documentación. Enviados telegramas a la pcia, Narbaitz intimó al Comisionado a presentarse el lunes. El lunes 6, cuando se hicieron presentas ambas autoridades repuestas, el Iturralde emitió un decreto nombrando a Francisco Lacabe como nuevo Comisionado. Esto hizo que los dirigentes de la U. C. denunciaran de “Usurpación de autoridad” a Lacabe. Entre órdenes y contraordenes, finalmente, tras 9 días de Intendencia del hotelero de Epecuén, el 14 de noviembre de 1933 le era entregada la municipalidad al intendente electo en noviembre de 1932, don Pedro Martín Narbaitz. Para poder hacerse cargo, hubo que asistir con la fuerza pública, dado que, según las crónicas varios personajes del conservadorismo amenazaban resistirse a dicha entrega.
Arrancaba una nueva etapa, no ajena a variadas maniobras conservadoras. Una de esas maniobras inmediatas fue la que intentó el ex Comisionado Lacabe, a cargo como ex Pte del HCD, quien se negó a entregar los libros y la documentación del HCD , con lo que dificultaba e intentaba evitar las nuevas convocatorias a elección, tras un año de alternancias políticas que diluyeron el mandato de los concejales electos en 1932. Al momento de llamar a elecciones, por un lado las efectuó el intendente repuesto Narbaitz, para el 10 de diciembre y por el otro, el ex Comisionado Lacabe, quien las convocó para el 17 del mismo mes; es decir hubo dos llamamientos, con presentación a la justicia de éste último que finalmente fue rechazada, dando legalidad a la convocatoria de P.M. Narbaitz.
En las elecciones no se presentaron los candidatos conservadores con lo que la misma se dirimió entre la Unión Comunal (ex UCR) y el centro Socialista, resultando el escrutinio 1050 contra 161 votos, ingresando la lista completa de los triunfadores. En la sesión preparatoria, reunidos los concejales que continúan un año más su mandato y los electos constituyeron el nuevo HCD y eligieron como Intendente, tal como funcionaba entonces el sistema, al intendente que gobernaría el periodo 1934-1935, recayendo en la reelección del intendente Pedro Martín Narbaitz.
FINANZAS DEL PERIODO 1932-1933
El intendente P.M. Narbaitz asumía tras las elecciones del 10 de enero de 1932. Las acusaciones relacionadas al des manejo de las finanzas nacionales, provinciales y locales llenaban páginas y páginas de diarios y semanarios locales, como “El Pueblo”. En entrevista realizada en abril de 1932 el flamante intendente confesaba su incapacidad de llevar a cabo ciertas promesas e ideas por las deudas dejada por los 17 meses de gobiernos “septembristas” (Burr e Insua). Argumentaba que en Septiembre de 1930 su hermano Bautista Narbaitz dejaba una caja de $9248 y sin ninguna deuda, mientras que, él recibía una caja $42.060 y una deuda (en aumento por la presentación de nuevos acreedores) de $182.000. Concluía que su primera parte del mandato sería para acomodar las finanzas del municipio.
Las acusaciones entre un bando y otro a través de “sus” semanarios transcurrieron por varios meses. Cada uno brinda datos distintos, y por ello el Intendente Pedro Martín Narbaitz, en carta abierta del 30 abril de 1932, propuso conformar una Comisión integrada por vecinos de inobjetables cualidades de cada bando, así como 2 contadores. Finalmente nada de eso ocurrió y todo se fue diluyendo.
Sobre finales de mayo, recién el HCD sancionó la ordenanza de presupuesto a aplicarse desde el 1 de junio. Efectuaron un achique importante de gastos, como por ejemplo quitar la subvención a la parroquia local, a cargo del Rdo P. Juan Raed. Por su parte, el intendente intercedió ante las Usinas para que brinden menos potencia lumínica, reduciendo el costo anual significativamente. También se efectuaron acuerdos ventajosos con las dichas empresas en relación a las deudas.
Para el presupuesto de 1933 se efectuaron cambios sumamente importantes: se rebajaron entre un 15 y 30 % los impuestos de patentes de rodados, acción que impactó beneficiosamente en el sector laboral, dado que esa patente era básicamente la que abonaban los taxis, coches Plaza, Carros Rusos. Los autos particulares no recibieron ese beneficio. También se redujo la tasa por riego en calles afirmadas, se suprimieron las tarifas diferenciales de alumbrado sobre baldíos, medidas efectuadas en época de prosperidad y de aumento de valor inmobiliario, con el fin de evitar la especulación y loteo de los mismos. A las Sociedades de Beneficencia, Socorros, deportivas y bibliotecas, se eximió de impuestos de barrido, alumbrado, riego y limpieza, siempre y cuando cancelen las deudas anteriores (pago del 50% y sin multa).
Para apoyar instituciones deportivas, se aplicó un impuesto a los espectáculos públicos. La reducción prevista en los egresos, anunciaban era la más baja en los últimos 10 años.
DEUDA PAVIMENTO
Hacia 1930, el comisionado Insua ante deficiencias en las obras de pavimento encarado por las gestiones radicales desde 1927-1930, había decidido no aceptar la entrega a la empresa Marseillan. Los problemas veían desde 1928 cuando la empresa pretendía cobrar enormes sumas a los frentistas que en su mayoría no estaban de acuerdo con el pago y por la calidad de la obra. Se inició entonces un largo período de demandas. El municipio debió contratar a un asesor legal para llevar el juicio contra Marseillan. En 1930 también Insua se negó a pagar los honorarios acordados oportunamente al estudio jurídico (26.000 $ m/n pagaderos en 2000 mensuales) dadas las dificultades económicas del municipio. El intendente P.M. Narbaitz acusó al Ex Comisionado Insua de dejar el municipio con deudas y no pagar al letrado, llegando finalmente a un arreglo por gestiones particulares en un total de 15.000 $ m/n).
Uno de los ejes de campaña de las elecciones de renovación parcial del 27 de noviembre de 1932 continuó siendo el pavimento. En el manifiesto de la Unión Comunal se proclamaba: “Consagraremos también especial dedicación al arduo problema del pavimento de nuestro pueblo. El tiempo ha demostrado que su construcción adoleció se serias fallas. Será menester que la Empresa Constructora cumpla fielmente las condiciones estipuladas en el contrato pertinente. Por otra parte, nadie puede esperar razonablemente que los propietarios cumplan estrictamente condiciones de pago que fueron convenidas en tiempos prósperos. Será necesario convenir nuevas condiciones financieras que contemplen la difícil situación económica por la que se atraviesa.”
Sobre diciembre de 1932 el HCD promulgó una ordenanza sobre el asunto que finalmente fue vetada por Narbaitz, argumentando era “ineficaz e inocua” a los fines del éxito final de las negociaciones extra judiciales.
ACCIÓN SOCIAL
Por iniciativa del intendente se comenzó a efectuar una colecta de carne y comida que desde mayo de 1932 se hizo tomó como tradicional para las fiestas patria, repartir dichos elementos en las “familias menesterosas”. Para el 25 de mayo se repartió, frente a la intendencia, la faena de 7 vacas, 7 lanares y 1.000 kg de galleta.
En agosto de 1932 presenta un proyecto al HCD para destinar la suma de $4.000 para adquirir víveres para distribuir a familias carenciadas del distrito. Convertida en Ordenanza, también aceptaba las donaciones de instituciones y particulares. La misma establecía abrir un registro en la municipalidad para organizar el reparto. Según la crónica periodística, una semana después, se habían anotado 1700 personas solamente en Carhué, siendo la suma acordada totalmente insuficiente para todo el distrito.
FORESTACION
Inicia un fuerte plan forestal para la plaza Levalle, parques, bulevares y calles. Mediante aviso oficial solicita a los frentistas apoyar con el cuidado de las mismas, regando y evitando dejar animales sueltos.
BANDA MUNICIPAL
En 1930, una de las medidas que tomó el comisionado Nicanor Insua para sanear las cuentas, fue suprimir la banda municipal, lo que fue muy criticado. Sobre diciembre de 1932 Narbaitz volvió a patrocinarla. Por entonces era dirigida por Cayetano Pennini con la cooperación del profesor Miguel Santo. Las retretas comenzaron el 1ro de enero de 22 a 24hs en la plaza Levalle.
TURISMO
Ante la falta de iniciativas conjuntas del sector privado, criticado reiteradamente en publicaciones, la intendencia contrató un espacio en LS 10 Radio Casa América la que de 21:30 a 22hgs efectuaba interesantes audiciones sobre Epecuén y sus bondades.
APOSTILLAS
Durante esos días de 1932 y 1933 sucedieron dos eventos que alcanzaron distintas esferas y trascendieron el nivel local. Uno de ellos fue el pedido de cambio de Sacerdote, y el otro el asunto de la laguna Epecuén y su uso público. Trataremos de resumir esos dos eventos que en su momento tuvieron mucha relevancia social.
PROBLEMAS CON EL SACERDOTE
El recorte a la subvención para la capilla trajo aparejado seguramente complicaciones en el desarrollo de la iglesia local. El sacerdote Raed, fuerte orador no tardó en comenzar a elevar críticas y a “meterse en política” según se lo acusaba.
Hacía mayo de 1933 el rumor se confirmó. El padre Raed sería trasladado a un nuevo destino. Los pedidos de distintos sectores habían llegado a las altas esferas eclesiásticas. El semanario radical El Pueblo, desde que salió a la calle en 1927, jamás dedicó una línea a la acción del padre, lo que habla quizá de la relación entre ciertos grupos de poder con la iglesia. En la edición Nro 311 el semanario publica la colaboración del Sr. Adolfo Escribano Falcón quien vierte duros conceptos contra el padre. El semanario a modo de presentación comentaba: “Pero al decidir la publicación de esta colaboración, debemos decir nuestra palabra, la expresión de quién ha tenido la más irreductible oposición a las actitudes atrabiliarias del misionero que olvidara sus funciones religiosas para proyectar su maquiavelismo ingenuo y versátil, en la pantalla cinematográfica donde se exhibe y desfilan los juglares de la farsa. En estas columnas hemos censurado en reiteradas oportunidades, la intromisión indebida de este sacerdote en asuntos ajenos a su misión, poniendo en descubierto el espíritu y la finalidad política que lo impulsaba a erigirse en mentor incomprendido e incomprensible de la opinión pública, que manteníase sorda a sus recriminaciones y requisitorias apopléticas. La orfandad absoluta, con que se debatía en este ambiente poco propicio a sus veleidades megalómanas, han dado la razón a nuestras afirmaciones. Por ello, sinceramente deberíamos lamentar esta partida, puesto que su permanencia en nuestra localidad y si acción disolvente y confucionista, sembraba el desconcierto en las raleadas huestes de la reacción conservadora. Pero si bien se va uno, quedan otros políticos que lo reemplazan dignamente…. ¡El maestro ha hecho escuela!”
Finalmente arribaba el Padre Carmelo Alvarez quien estaría hasta 1963 a cargo de la parroquia local. Raed, en 1933 pasó a ejercer su ministerio en Saladillo y lo hizo con enorme entusiasmo, asumiendo con gran responsabilidad las tareas que el nuevo cargo le reservaba.
DECRETO DECLARANDO BIEN PÚBLICO A EPECUEN Y SU LIBRE ACCESO
El aprovechamiento turístico de la laguna Epecuén, de manera particular y a través de Sociedades anónimas, se inició a partir de 1921 con la fundación del Balneario Mar de Epecuén, en el sitio actual de las ruinas. Pronto se inició una carrera inmobiliaria que fue motivando que varios balnearios se vayan abriendo en sus costas, algunos con inversiones de hoteleros carhuenses, otros con fuertes inversiones foráneas. Lo cierto es a partir de 1928 el escurrimiento de la laguna comenzó a complicar sus existencias y utilidades.
Sin embargo, había algunos balnearios ubicados en mejores zonas, en donde la laguna tenía más profundidad. Algunas de esas sociedades, sobre todo las que tenían un fin económico exclusivo comenzaron a armar espigones para que los bañistas puedan tomar los “baños de sal”. A veces el agua se retiraba tan rápido que lo único que quedaba era hacer piletones frente a estos espigones enclavados en la arena, cavar zanjas que trajeran agua hasta las casillas de duchas y vestuarios y hacia las bajadas. Los dos espigones más emblemáticos fueron el del Minas Epecuén (1926) y el del Hotel Las Delicias (1930. Propietario F.Lacabe), este último por un litigio con Minas Epecuén, en el mismo sentido, es decir el uso de sus costas, debió ser desmantelado.
La Sociedad Balneario y Termas Minas Epecuén, hacia 1932 comenzó a cercar el acceso a la laguna, mediante alambrado que iba paralelo a la costa recorriendo varios miles de metros de extensión. Al mismo momento contrató personal a modo de “seguridad” que, montada a caballo recorrían la costa, sacando a fustazos a los bañistas que querían acercarse al agua, pretendiendo cobrar un canon para bañarse en la laguna. El hotelero Don Julio Fernández Badie (fa) en su libro (2001) recordaba: Esta medida causó una impresión muy seria entre los miles y miles de personas que habían recuperado su salud en las aguas del lago Epecuén. Los mismos se encargaron de gestionar la libertad para bañarse, a pesar de la concesión minera. De esto sólo recuerdo que en el gobierno de la provincia de Buenos Aires tenía un alto componente de la familia Martínez de Hoz, que realizó la gestión, dado que era asidua concurrente al lago Epecuén, tomando los servicios hoteleros del Gran Hotel Plage del lugar. De lo que estoy seguro absolutamente es de que mi madre fue sacada a latigazos por no pagar el baño en el lago.”
La prensa tomó parte, algunos a favor de las fuertes inversiones realizadas y que justificaban sus acciones, mientras que otros semanarios reclamaban la utilidad pública de la laguna.
La empresa Minas Epecuén Sociedad A, había sacado en 1909 la concesión minera exclusiva a 99 años para la explotación mineral, adquiriendo 588.80ha a la suc, Levalle. Luego, en 1920 vende alrededor de 100ha la Soc. A Mar de Epecuén la que funda en 1921el primer balneario. Hacia 1925 esta sociedad minera, invierte una suma importante, efectúa el loteo Barrio Parque Minas Epecuén y comienzo la construcción de un complejo Hidrotermal y un gran espigón.
Hacía 1932 la empresa había concesionado el espigón y los nuevos concesionarios comenzaron a planificar estrategias, por un lado para tener la exclusividad del ingreso a la laguna, y para ello llevaron a cabo distintas acciones, como trasladar mediante zanjeo paralelos para que escurra el agua, utilizar una “zorra” tirada por caballos para acercar la gente al donde había agua, etc. En ese afán solicitaron a la municipalidad autorización para efectuar el mentado alambrado en casi toda la costa de su propiedad, y dispusieron de personal que recorría la misma “ahuyentado” a los colados.
Ante los reclamos de los sectores turísticos y políticos, la Sociedad Minas Epecuén inició un juicio a la Pcia argumentando que tenía autorización de la Municipalidad quien había avalado el cercamiento y uso exclusivo de la ribera. Mediante decreto del 21 de noviembre de 1933 del Gobernador Federico Martínez de Hoz, no se hizo lugar a dicha demanda, se exhortó a levantar el cerco, además se pasaba a declarar a la “Laguna Epecuén de Bien Público”. .
En los fundamentos se argumentaba que la laguna era “navegable por embarcaciones de más de cien toneladas y por consiguiente, constituye con su treinta y cinco metros de reserva obligatoria para calle de ribera, un bien público de la provincia”.
Los alambrados fueron levantados y la laguna continuó teniendo en jaque a los inversores que comenzaban a ver como con sus “caprichos” les hacía perder fortunas.
GOBIERNO 1934-1935 (INTENDENTE)
FINANZAS
Impuesto nuevamente en el cargo sobre enero de 1934 presentó al HCD el nuevo presupuesto con algunas reducciones: rebaja de 10% de los sueldos del personal administrativo que excedían los $240, y el 5% de los sueldos entre $ 200 y $240. Por otra parte, en acuerdo con el HCD se dejó sin efecto el uso de patente oficial de los concejales en los automóviles y cada cual debía abonar su pago correspondiente. Vale aclarar que junto a su hermano Bautista, resignaron el cobro de sus sueldos, no siendo así el caso de los comisionados e intendentes “conservadores.
TURISMO. ANALISIS DE AGUA DE EPECUEN. SOLUCION A LA BAJANTE
En virtud a informaciones tendenciosas aparecidas en el diario La Prensa, sobre la calidad del agua de Epecuén, resolvió tomar 4 muestras de agua y enviarlas a la Dirección Nacional de Minas, Geología e Hidrología y al Instituto Biológico Argentino, para que procedan a la confección de un minucioso análisis de las mismas.
La Pcia envió a los Dr. Herrero Duclouxy al Dr. Carlos A. Grau para realizar en análisis completo del agua de la laguna Epecuén, accionen que llevaron a cabo el 13 de enero de 1934. Al poco tiempo emitieron sus conclusiones, siendo impresas en un interesante folletín que sirvió a los fines turísticos durante décadas.
Junto a esta medida contrató publicidad en la Radio Excelsior en donde se emitían informes sobre la calidad del agua y en la noche, frases sueltas sobre Epecuén.
Pasada la mitad de 1934 se comenzó a forestar el camino a Epecuén, en la plaza se colocó polvo de ladrillo en los caminos y canteros que no poseían veredas.
Sobre esa fecha convocó a una reunión al sector turístico para volver a charlar sobre el asunto del nivel de Epecuén, dado que por las desequilibrantes alternativas políticas no se había podido continuar gestionando las obras que los estudios daban como alternativa. La asamblea convocada se inició con la palabra del intendente P. M. Narbaitz quien fue sincero y directo: la municipalidad no tenía ningún proyecto y por ello la reunión tenía como finalidad convocar a una Comisión para que se dedique al estudio. La misma quedó conformada por H. Torroba, N. Insua, P.M. Narbaitz, M. Díaz, F. Lacabe, F. Allaire, A, LAcetegaray y J. Pazzanessi. En la misma se tomó la resolución de solicitar a las empresas ferroviarias que comisionen especialistas técnicos hidráulicos a objeto de estudiar el terreno y las alternativas.
Ante los pedidos a la pcia que venían de 1930, en Noviembre de 1934 llegaban las maquinarias enviadas por el Gobierno para efectuar un Pozo Artesiano en Epecuen como medida para paliar la bajante. La obra estaba a cargo del Ing. Felix Nievas quien ya había estado realizado estudios años anteriores. La naturaleza vino a suplir esa falta cuando sobre noviembre llovió copiosamente, mejorando la situación considerablemente.
En febrero de 1935 el flamante Centro de Comercio elevó una nota al intendente solicitando ayuda a la municipalidad para el estudio de la canalización o rectificación del arroyo Pigué, para lograr, si fuera posible, el aumento o la estabilización del caudal de aguas del Lago Epecuen. Para realizar el estudio se necesitaban los viáticos del ingeniero, estando comprometida la Sociedad de Fomento de Epecuén y El Ctro de Comercio para colaborar financieramente, mientras que se pedía al intendente el pago de 4-5 peones, estacas y traslado al lugar, durante un mes. Se decía en la nota que estando el estudio y teniendo factibilidad, estaba la promesa de la Pcia en realizar la canalización. Se haría sobre 1937 finalmente dicha canalización.
SALUD
Hacia Agosto de 1934 y en virtud a ciertos reclamos, el veterinario municipal Dr. Segula a cargo de la oficina Química Municipal, efectúa controles en la leche de los tamberos locales, detectando que muchas estaban diluidas con agua, y algunas en demasía, lo que le cupo multas. El farmacéutico Herrera Murillo, partidario conservador, efectuó un análisis a uno de los multados lo que trajo nuevos intercambios periodísticos entre los semanarios El Pueblo y El Progreso, defensores de ambos bandos políticos. Lo cierto que los nuevos análisis de octubre de 1934 trajeron una mejora cuantitativa en la materia grasa de la Leche y la disputa entre el editor del semanario Cayetano Bevacqua y don Herrera Murillo mantuvo entretenidos a los lectores por muchas ediciones.
Se gestionó y logró que las recetas expedidas con fines benéficos (excepto los específicos) se cobraran al precio uniforme de 70cts lo que fue aceptado por la mayoría, menos por la farmacia del sr Herrera Murillo lo que trajo un aumento en las belicosidad entre éste y el semanario El Pueblo.
En 1935 se emitió una resolución autorizando a los propietarios de reses que fueran decomisadas en los mataderos municipales, extraer el sebo de las mismas con la condición de que sólo sea usado para elaborar jabones, para lo cual la Inspección Municipal de Veterinaria e Higiene inutilizaría con creolina pura. Esto había sido un pedido del Ctro de Comercio.
ACCIÓN SOCIAL
El HCD dispuso en la partida presupuestaria de 1935 una suma de $2000 para calzado y ropa para niños pobres. El relevo de las necesidades de niños que necesitasen estuvo a cargo de las directoras y comisiones cooperadoras de las 20 escuelas provinciales existentes entonces. Luego el Consejo escolar, recientemente conformado por las autoridades electas en 1933 llevaron a cabo la tarea de entrega. Finalmente 800 niños recibieron calzado y ropa a modo de ayuda para pasar los difíciles momentos económicos y el crudo invierno, acción que también apoyaron las cooperadoras escolares a través de festivales, bailes y kermeses.
DUROS MOMENTOS POLITICOS
En las elecciones del 30 de diciembre de 1934 que se debían elegir recambio de concejales, el oficialismo provincial comenzó las rutinarias acciones fraudulentas tendientes a anular comicios o mesas. En San Miguel Arcángel, un grupo de civiles y la policía irrumpieron en el local del comicio, disparando varios tiros y llevándose las urnas, deteniendo a fiscales y presidentes de ambas mesas.
En varias mesas de Carhué, se percibieron varios intentos de ingresar varios sobres en la orna para así anular las mesas. Lo cierto que es Carhué se anularon 2 mesas, sumado a lo de SMA restó la posibilidad de un rotundo triunfo de la U.C., haciendo que el coeficiente permita a una de las facciones conservadoras (PDN) ingrese un concejal.
Y llegaron las elecciones del 3 de noviembre de 1935 en donde la UCR volvía a presentarse con listas. La fórmula Honorio Pueyrredón y Mario Guido para la provincia, y Javier M.L. Erize para la intendencia local. El fraude realizado fue escandaloso en toda la provincia. En el ámbito local el modus operandi fue similar: en las mesas de Carhué, se expulsaron por la policía los fiscales, quedando los presidentes, en su mayoría cooptados o amedrentados por el conservadorismo. Supresión del cuarto oscuro e implantación del “voto cantado”, o el recordado “ud ya votó”, firma de libreta e invitación a retirarse, fueron hechos comunes en todas las mesas, con total impunidad dado que con los fiscales habían sido expulsados por la policía a antes de las 9hs. En el distrito pasó distinto: como los votos debían traerse a la cabecera, las urnas eran tomadas por la policía y a mitades de camino abiertas y reemplazadas las boletas. Hubo intentos de seguir en autos particulares a la policía, recibiéndose disparos de advertencia.
En villa Maza, una de las comunas de fortísima presencia radical, hubo mesas, por ejemplo la Nro 13, donde los conservadores “sacaron” 117 votos, contra 6 de la UCR, y así en casi todas las mesas.
Finalmente esas elecciones en Adolfo Alsina, y 24 comunas fueron anuladas, disponiendo el P.E. de un Comisionado que coincidentemente recayó en la figura del candidato a intendente conservador Dr. Juan Marcalain. El 31 de diciembre se recibía comunicación oficial al Int. Narbaitz que debía entregar la municipalidad el día 1 de enero de 1936 a las 16hs, contestando éste que lo haría el día 2, a las 10 hs por ser día feriado.
Sin embargo, el día 1 de enero el “Comisionado” Marcalain, junto a la policía, se hicieron presentes, rompiendo las puertas e ingresando a la municipalidad.
Finalmente, denuncia mediante al juez del Crimen y al P.E de la pcia, el día 2 de enero el Int. Narbaitz entregaba los libros de contabilidad y demás. Inmediatamente la junta Electoral que había anulado los comicios del 3-11-1935 y había enviado un Comisionado, llamaba a nuevas elecciones. Sin embargo, al presentarse nuevamente la U. Comunal para las elecciones del 2-2-1936 no es autorizada dicha agrupación, polarizándose la elección entre el PDN y el partido Socialista. El camino estaba allanado para que el poder recaiga en estos personajes fraudulentos que gobernarían hasta 1940.
MODUS OPERANDI DEL FRAUDE
El fraude fue mutando en cada elección. En la elección del 3-11-1935 con un electorado similar, el fraude se plasmó desde arriba, gracias a una ley electoral sancionada para el fraude: todos los presidentes de mesa debían ser oficialistas, los fiscales no podían firmar los sobres, , las urnas no ofrecían garantías de inviolabilidad, había “policías Civiles” y las “juntas Auxiliares” cooperaban en el fraude, conjuntamente con los policías bravos que sumaban la violencia. En esas condiciones se expulsaron fiscales, se volcaron padrones, se sustituyeron urnas o se violaron, entonces cada “caudillejo pueblerino” acomodó la elección a gusto. Allí el resultado: 1700 votos del PDN contra 400 de la UCR.
En la elección del 1-3-1936 el fraude mutó. Cómo no se podían violar las urnas, ni sustituirlas lo que sí se podía era volcar el padrón, es decir, amedrentar a los votantes, expulsarlos, atajarlos al ingreso al pueblo a votar, etc. En las localidades del distrito, directamente expulsaban o detenían a los presidentes de mesa y fiscales opositores. El resultado fue entonces un “triunfo” del PDN “categórico” de 1000 votos contra 190 de la UCR En la mesa 17 de Gascón, hubo 117 votos “ruggeristas” contra 0 votos radicales, por ejemplo.
Llegaba la etapa del fraude escandaloso, los amedrentamientos, los matones y los tiros cotidianos del conservadorismo que durarían 4 años, hasta 1940 cuando es intervenida la Provincia de Buenos Aires y depuestos, el Gob Manuel Fresco y el intendente local Juan Marcalain.
GOBIERNO 1940-1941 (COMISIONADO)
A partir de 1936, sin garantías de seguridad a la hora de las elecciones, muchos políticos se retiraron de la vida pública, tal el caso de Pedro Martín Narbaitz. En virtud a las escandalosas elecciones del 3 de marzo de 1940 la provincia fue intervenida y luego de varios rumores de Comisionados conservadores, fue nombrado nuevamente Comisionado don Pedro Martín Narbaitz quien entonces residía en Buenos Aires. Su nombramiento, en virtud a los ocurrido desde 1936 fue recibida como beneplácito por la comunidad.
Entre las medidas tomadas, fue nombrar como director del Hospital al Dr. Emilio J. Cabello (h), quien además debía ejercer las funciones de médico municipal y de policía y por su pedido, lo haría ad-honorem. Nombró veterinario municipal al Dr. Hector R. Camberos, joven egresado de la UBA. Sobre Junio de 1940 fue nombrado por la intervención provincial el sr. Moises Rosso como Comisionado Escolar, ante problemas con el Comisionado escolar anterior, que venía del gobierno pasado.
El intendente P. M. Narbaitz prestó atención a la economía municipal y al cumplimiento de las tareas de los empleados municipales. En relación al cobro de impuestos, debió sortear una ordenanza inflexible confeccionada durante la etapa anterior que tenía, según críticas, más fines políticos y extorsivos que recaudatorios.
Inició una campaña promocional del lago Epecuén en distintas radios y una campaña de afiches en los subterráneos de Bs As y tranvías. Dispuso 3 recorridos y horarios de los 3 colectivos que trasladaban gente a los balnearios sobre la laguna. La temporada 1940-1941 fue una de las mejores de los últimos años, comparable a las etapas de apogeo en los años 30, comentaban las crónicas. El éxito se debió al aumento del caudal de la laguna y a la publicidad encarada. Publicó luego el balance de ingresos y egresos y la forma en que se financió esa publicidad, lo que trajo repercusiones que debió aclarar al Semanario El Progreso.
En el Hospital, pidió ayuda a las Hermanas de Caridad que comenzaron a prestar ayuda como enfermeras.
RENUNCIA I
Sobre febrero de 1941, ante la renuncia del interventor federal de la pcia de Bs.As. Dr. Octavio Amadeo, el comisionado local Narbaitz, junto al Escolar Moises Rosso presentan la renuncia a su cargo. El interventor interino reenvió telegrama solicitando mantengan sus puestos hasta que se considere sus renuncias. En abril llegaba la confirmación de la continuidad de ambos Comisionados, el Municipal y el Escolar.
Tomó la decisión de que el municipio de iba a encargar de la totalidad de los costos de los Corsos de Carnaval de 1941, contraponiéndose a las situaciones anteriores que se debían abonar la entrada a los mismos. Para conformar la comisión organizadora convocó a todos los presidentes de las instituciones sociales, deportivas y de socorros.
Continuó con la modalidad de reparto de carne en las fiestas patrias, mediante donaciones de estancieros y comerciantes. Retomó en julio de 1941 la reposición del arbolado urbano, tarea iniciada por el Dr. Ramón Razquin casi 20 años atrás, obra que caracterizó el paisaje urbano de Carhue. Se ampliaron las veredas de la plaza Levalle, sobre todo las que concurren al centro de la misma. Sobre finales de septiembre de 1941 comunica oficialmente la decisión de encarar tareas de refacciones en el edificio de la Comisaria (1931) y para ello publicita que se pueden consultar planos y pliego de condiciones de manera gratuita para encarar las obras.
RENUNCIA II
Ante la renuncia del interventor federal Videla, comisionado por el Pte de la nación Ortiz. Ante ello en septiembre de 1941 presentaban su renuncia tanto Narbaitz como Rosso al Consejo Escolar, aunque sobre octubre aún no había sido consideradas, estando ambos en sus puestos. Finalmente la intervención de la Pcia designaba a un reconocido abogado bahiense, el Dr. Alfredo De Los Santos como Comisionado, ante la sorpresa pueblerina.
Don Pedro Martín Narbaitz culminaba su última participación política el 20 de octubre de 1941. A los pocos días, el 3 de noviembre renunciaba De Los Santos y un viejo conservador era puesto al frente de la comuna: Leopoldo Blanco.
DATOS BIOGRÁFICOS DE PEDRO MARTIN NARBAITZ
Don Pedro Martín Narbaitz, nacido en 1889, contrajo matrimonio con Carmen Navaja. De su matrimonio nacieron: Martin, Carmen, Guillermo, Eduardo, Roberto, Amelia, Delia (c/c Omar Fino) y Ricardo (Diky).
Dos de sus hijos tuvieron participación política: Guillermo (Concejal 1973-1976 UCR) e Intendente ( 1987-1993- Próximo Posteo) y Ricardo ( concejal 1973-1976 Nueva Fuerza).
Durante sus gestiones se comenzó el forestado del camino costanero al Lago Epecuén lo que permitió que durante los años 60, 70 y 80 se utilicen como Camping Municipales. Por ello en 1972 fue bautizado el Camping S.O. con su nombre.
Fallece el 29 de septiembre de 1967 en nuestra ciudad. Sus restos fueron retirados del cementerio inundado hacia Pigué y luego traídos al nuevo cementerio.