RECUERDOS DEL BARRIO DE LA ESTACIÓN
A solicitud del director del Museo Regional Dr. Adolfo Alsina, Lic .Gastón Partarrieu intentaré plasmar en el papel los recuerdos que tengo de este ese barrio en donde nací y me crié y que fue sin duda uno de los de más movimiento del pueblo, remontándome a 50 años atrás.
En 1948 el sr. Domingo Frissone presentaba en la municipalidad los planos de mensura y división de dos lotes de terreno, ubicados en la manzana 215 a, parcelas 7ª a y 7b, ubicados entre las calles Pueyrredón (única asfaltada en ese entonces hasta la estación Estación del ferrocarrilFerrocarril), su paralela Yrigoyen (antes calle sin nombre, luego, Buenos Aires y más tarde Uriburu) y cruzada por Boulevard Alsina y Pedro Gallo (antes sin nombre, 4 De Junio y posteriormente Libertad).
La parcela 7a fue adquirida por mis padres Cándido Ramos en 1950, quienes habían llegado de España en 1930. Casado con mi madre Carmen Gonzalez, provenían de la Provincia de Orense, distrito Allariz, Región Gallega y venían dispuestos a trabajar en lo que fuera. En Europa el había sido cartero y mucama ella. La vida era dura y contaba mi madre que cuando tomaron el tren para arribar aquí el camino era todo un desierto, lo que le produjo una gran desazón. Ya vivían en Carhué 2 hermanos de mi padre aunque nunca supe porque todos llegaron a este lugar. Aquí se dedican a hacer quinta y vender en el pueblo su producción.
Cuando adquiere la vivienda, papá instala en Pueyrredón 516 un bar en el que se podía jugar al billar, billar gol y metegol. Contaba también con una radio eléctrica que permitía que los hombres se reunieran los domingos para escuchar los partidos de fútbol. Frecuentemente arribaban provenientes de otras localidades cantores y músicos que alegraban algunas noches a la clientela concurrente. En la esquina de Pueyrredón y Pedro Gallo instala un mercado y despensa, que luego fue Bazar.
Ambos negocios surtían de sus necesidades a todos los ferroviarios que arribaban a Carhué en los distintos trenes y que tenían las comunas en la zona aledaña a la estación.
Estas comunas albergaban al personal ferroviario distribuidos según su categoría: Guardas por un lado, Maquinistas y Foguistas por otro, teniendo en cuenta también a que línea ferroviaria pertenecían.
Tres líneas de trenes llegaban; el Roca proveniente de Estación Retiro, el Sarmiento de Once y el Midland o trocha angosta, desde Puente Alsina. En época de verano los dos primeros eran los que más pasajeros traían para Epecuén o Carhué.
Se formaban largas colas esperando a los taxis que rápidamente trataban de llevar a los visitantes a sus lugares de destino y queriendo hacer la mayor cantidad de viajes posibles. Esta circunstancia hacia que mas de una vez surgieran discusiones fuertes entre ellos por la propia competencia.
Una costumbre muy arraigada en el pueblo era concurrir a la estación en la hora de llegada de los trenes, para dar un paseo y ver quienes llegaban o seguían de viaje, servía pues de encuentro de chicas y muchachos. Normalmente los horarios eran 17 o 18 hs. y alrededor de las 20.hs.
DESCRIPCIÓN DEL BARRIO
La importancia del barrio la podemos medir partiendo de esta descripción sintética que voy a hacer de las 4 manzanas en los años 50-60, según croquis inserto.
Llamemos Manzana 1: Calle Razquin y su paralela Pedro Gallo entre Pueyrredón y Pringles. comenzando desde el norte se agrupaban casas de familia hasta llegar por Pringles a Razquin, a partir de ahí y mirando hacia la estación se encontraba la tienda del “Turco Mustafa”, luego el boliche de “Don Alfonso”, un bar donde se reunían changadores que trabajaban en la estación acarreando encomiendas y valijas, y los changarines o “bolseros”, hombres de contextura física importante, pues eran los que se encargaban de hacer las estibas de trigo.
Avanzando un poco mas se llegaba al Hotel España, que según constaba en su frente había sido propiedad de don Ramón Alvez desde 1923. En esta época que rememoro su dueño era José María Laso, quien lo había adquirido al sr. Alvez en 1947. Don Laso era español, y había llegado con 14 años a la argentina proveniente de la provincia de Orense, igual que mi padre.
El Hotel España contaba con vehículo (un micro pintado de rojo y amarillo) con el que llevaba a sus pasajeros a bañar al Lago Epecuén, siendo manejado por Oreste Lazo, hijo mayor del dueño.
El Hotel tenía heladería y durante las noches, en el patio, del hotel se pasaba música con una radio-vitrola donde los turistas y algunos vecinos aprovechaban para bailar. Supo tener cine, que se daba en el salón comedor, pero solo durante el invierno, ya que disminuía la concurrencia de turistas y había que mantener el hotel abierto.
Siguiendo la manzana y ya sobre Pueyrredón se encontraba la mercería del Sr. y la Sra. Fernández (beba y ñato) que luego cambiaron por la zapatería “Nelson Calzados”, una sucursal de Bahía blanca. El era ferroviario.
Luego estaba la carnicería propiedad de don Ismael Bleynat, que más tarde atendiera don Benito Montenegro, a donde las amas de casa acostumbraban a ir muy temprano a comprar, seguramente nunca supe por que, sería para llevar los mejores cortes?.
Más allá continuaba la Tintorería atendida por la familia Viñuela: don Severo que tenía a su cargo la limpieza exclusiva de sombreros y sus hijas Veneranda, Adela (madre de Néstor Bleynat), Maria, Josefa, Manuela y Aurora, que se ocupaban de la limpieza y planchado de ropa. La casa sobre calle Pueyrredón, esquina Pedro Gallo, tenía dos alas. En la derecha vivía la familia Bleynat y en la de la izquierda la familia Viñuela. A los fondos de la casa se hicieron los galpones y se instaló el “Lavadero Viñuela”, que se ocupaba del lavado de la ropa de cama de los hoteles de Epecuén. El Sr. Melquiades Espina, casado con Aurora Viñuela, manejaba un furgón y acarreaba los bultos de ropa sucia desde Epecuén, para ser lavados y planchados en este lugar. El lavadero representaba una fuente de trabajo importante durante el verano, ya que se tomaba mucho personal femenino para atender las lavadoras y máquinas de planchado. Recuerdo que para planchar una sábana se necesitaban 2 personas por cada lado del rodillo, para pasarla y recibirla lista para doblar y empacar. También me vienen a la memoria las pilas enormes de leña que se acumulaba en el patio para alimentar las calderas.
Manzana 2: Esta ya no era tan comercial pues , vivían familias de ferroviarios como los (Castro, Barrios, Marcos, y Raposo). Vivía también un changador de apellido Alcobas , quien disponía de uniforme y gorra para identificarse en la estación, a efectos de acarrear bultos desde el tren a la sala de encomiendas o traslado de valijas de pasajeros.
En esta manzana y sobre calle P.Gallo vivía don Donato Tamburrino, inmigrante italiano, casado con Dominga Frissone. Poveniente de Opido-Lucano-Palmira-Potenza, llegaron en 1922 y aquí tomo el oficio de molinero, trabajando con los hermanos Justel. En su tierra natal había trabajado en las viñas y cuando compra la casa aquí, lógicamente coloca parrales a lo largo del enorme patio. Era un hombre trabajador, muy buen vecino y es lindo destacar dos cosas de él: en la época de las uvas, si la cosecha era buena, toda la familia y vecinos, recibían un paquete con la fresca fruta; si todavía le quedaba, se instalaba en la esquina de Pueyrredón y Gallo y se la vendía a los turistas que pasaban por el lugar. Tenía en el último patio, cerca de la quinta, una bomba sapo, de la que se extraía agua surgente. Era la única de todo el barrio, pues el vecindario disponía de agua de primera napa, bastante salada. Él , como dije, buen vecino, permitía que todos retiraran agua para tomar mate, sin hacer ninguna objeción, aunque a veces no se respetaban horarios para pedir permiso y servirse de ella.
Ya sobre la calle Pueyrredón vivía el Sr. Vicente Osvaldo Crivera, que con los años llegó a ser el último jefe de estación, recibiendo premios por la conservación de la misma.
Destacable en dicha manzana era el almacén y mercado de la familia Fonseca, atendido por toda la familia.
Seguía el Sr. Antonio Moran (viajante) y antes la casa de don José Evaristo Rivas, casado con doña Inés Sabattino, quienes vinieron o de Saladillo en 1939, trasladados por el ferrocarril, ya que Rivas era capataz cambista. Aquí adquirió varios diversos autos para trabajar en las horas libres como taxista, recordando su hijo Roberto que tuvo un Osmobile, un ford Ford 40 y un 48, siendo el último un Falcon amarillo y negro.
Manzana 3: Sobre Pueyrredón y su paralela Yrigoyen, entre Razquin y P.Gallo.
Desde el norte y en sentido de las agujas del reloj, había tenemos más casas de gente personal del ferrocarril y el Hotel Moreno, de don Francisco Moreno. Sobre calle Razquin estaba el Hotel Gloria, propiedad de los hermanos Enrico. Fue un lugar importante hotel, provisto de planta baja y primer piso, conectados por una escalera de mármol de Carrara. Continúan casas de familia de ferroviarios y Comuna de Guardas.
Manzana 4: empezando Desde el norte había casas de familias (siempre de ferroviarios) y luego siguen dos chalet que eran propiedad del constructor Julio Teodori. El mas antiguo es el que actualmente ocupa la Taller Casa de Día Mimos. El chalet de planta baja y primer piso, lo construyó don Julio, y como anécdota infantil, recuerdo que fue un descubrimiento las tejas, pues no las conocíamos, esas nos permitió tener las mejores payanas para jugar, pues redondeadas en el asfalto quedaban perfectas. Lindante continuaba una gran librería perteneciente a don Miguel Perello, y luego un mercado y despensa de don Ángel Ripani, que alquilaba una parte de la casa a guardas del tren Roca. Finalmente la propiedad de mi padre.
Dando la vuelta sobre calle Gallo seguían más vecinos que tenían actividades relacionadas con el al ferrocarril. Ya finalizando la manzana y sobre el Boulevard Alsina residía la Sra. Lucrecia Sastre Vera de Mustafa, “la partera”.
Si observamos la situación actual del barrio hoy, nos sorprende cuan importante era y el movimiento comercial y de gente que poseía este lugar. A esto había que menciona la cercanía de las Escuela Nº3, el Asilo Colegio San José, la ferretería de don Caledonio Ruibal y la actividad del comisionista Vázquez que traía de Buenos. As. mercadería y en época de inicio de clases, los libros escolares que nos solicitaban y que aquí no se conseguían.
PERSONAJES DEL BARRIO
Un capitulo aparte es nombrar otros personajes con sus actividades que diariamente transitaban el Barrio de la Estación:
1.- El heladero: don Benito Almarza con su carro blanco de heladero y su corneta anunciando el su paso por el barrio, . Hacia las delicias de chicos y grandes. Ofrecía los helados de su fabricación en sándwich y o de vasito, siendo fabricados por su familia. En la hora de la siesta era el momento más lindo para disfrutar sus productos.
2.-Los diareros: en su bicicleta con canasto llegaban para retirar los diarios y revistas de la Bs.As. y a su vez vender al vecindario. Recuerdo a don Victorino Alvarez, Higinio Fernández y Guido. Cuando lográbamos alguna moneda corríamos a adquirir un Pato Donald, Rico Tipo, Mundo Infantil, Billiquen, Para Ti, o Maribel, entre otras. Los diarios que llegaban eran Critica, Clarín, La Nación, y La Prensa.
3- Los lustrabotas: Se instalaban en la vereda del bar de mi casa. Recuerdo a “lulu” y a don Angerami. Era un medio de vida que tenía su buena clientela, pues se acostumbraba a usar su servicio para lucir zapatos relucientes.
4- El kerosenero: Provistos de un camioncito con un tanque se llegaban hasta el barrio ofreciendo el kerosen para las estufas, cocinas o heladeras. Los vecinos acudían con tambores o latas. En épocas de gran escasez se formaban largas colas sobre la calle esperando el turno. Nosotros siendo niños ocupábamos el lugar para que los padres no perdieran el tiempo. Recuerdo a los señores Amigo, Salinas y Pedro López.
5- Los mateos: eran vehículos abiertos tirados por un caballo, que recogían pasajeros para llevarlos al pueblo, pero no viajaban a Epecuén. Los recuerdo muy bien conservados y prolijos. Sus dueños eran Di Aníbal, Freites y Montenegro.
6 –El “Musolino”: Así llamaban a un empleado municipal que empujaba un carrito en forma de tambor y que provisto de escoba y pala se ocupaba de recoger los excrementos de los caballos que circulaban por las calles de asfalto, incluida la calle Pueyrredón.
7- El coche fúnebre: Este vehículo tipo carroza, tirado por caballos negros y conducido por dos personas vestidas de igual color, se ocupaba del traslado del difunto. Impactaba el brillo del vehículo y la solemnidad con que circulaba. Era común que a su paso todos los comercios del barrio cerraran sus puertas como señal de duelo y respeto, aunque no se conociera a la persona ni su familia. Horas antes llegaba, desde la empresa fúnebre a todos los negocios, una tarjeta indicando el nombre del fallecido y hora de sepultura.
8- La parada de micros: Frente a la estación y sobre la vereda del Hotel España se encontraba la parada de los micros que llevaban pasajeros a Epecuén. No se permitían subir con valijas, pues era solo para el uso de aquellos que concurrían al balneario o a pasear por el pueblo. Circulaban durante el día cada media hora y solo algunos lo hacía hasta ciertas horas de la noche. Los colectiveros protestaban si uno subía con traje de baño mojada, pues era tan salada el agua de Epecuén que estropeaba los asientos, recomendando poner una toalla o viajar parados. Algunos de los dueños eran Fandiño, Violino, Faroux. Este último tenía un micro cuadrado que parecía una vitrina y, era una persona que se ocupaba de llevarnos de noche a las jóvenes a bailar. Se tomaba el trabajo de pasar por las casas para recogernos y a la madrugada hacer lo mismo para traernos de vuelta. De esa forma se nos permitía ir a Epecuén a disfrutar de la vida nocturna.
Son estos solo algunos recuerdos de aquel barrio de la estación, seguramente a muchos le vendrán otros tantos.
Ester Ramos.
Hija de Cándido Ramos. Integra la Asoc. Amigos del Museo desde su fundación en 1993.
PUBLICADO EN REVISTA DE HISTORIA REGIONAL MUSEOS DEL DESIERTO Nº 2, AÑO 2007.