EL MAGO DE LA LLUVIA BAIGORRI VELAR EN EPECUEN

Gastón Partarrieu
BAIGORRI VELAR MAGO LLUVIA CARHUE EPECUEN

5 de febrero de 1939 

ARRIBABA EL ING. BAIGORRI VELAR, EL MAGO DE LA LLUVIA

La historia de Epecuén es la historia eterna de la lucha del hombre contra la naturaleza. Si repasamos los hechos más destacados de la ex villa, veremos que siempre su destino estuvo ligado a las lluvias, o a la falta de ella. Nació cuando hubieron años pluviométricos extraordinarios, languideció cuando fueron años malos. Los hoteles coincidentemente eran vendidos cuando se arrastraban una o dos temporadas secas, o fracasaban intentos de conformar nuevos balnearios y loteos, como Villa Sauri, Epecuén Ville, o los balnearios Bristol, etc.

Después comenzó la abundancia de agua en los años setenta. Y Epecuén sufrió hasta su último día, cuando dejó de existir como pueblo, para quedar en la memoria de miles que lo conocieron y disfrutaron.

La historia de un ing. Llamado Baigorri Velar forma parte también de esta lucha contra la naturaleza. Veamos como fue.

AÑOS SECOS

A mediados de los años 20 comienza a evidenciarse un retroceso en los regímenes de lluvias que, repercutía mayormente en la laguna, pues la agricultura era apenas incipiente y los campos estaba poblados de ovejas, muy resistentes a las sequías.

Turísticamente con este panorama  fracasaron imponentes balnearios como el Bristol, Villa Sauri y otros, mientras que la mayoría tuvo que armar espigones para adentrarse en el agua, caso el de las Delicias o el de Minas Epecuén. De 1911 a 1920 se promedió los 780 mm, sin embargo desde este año hasta 1930 se decae a menos de 630mm, con un mínimo de 309 en 1924. El año 1934 fue también duro para la economía local, incluso en 1938 se perdió la cosecha de maíz, fundamental para alimentar el ganado. Solamente habían llovido 490mm y las perspectivas del siguiente no eran halagüeñas.

La actividad turística venía golpeada. Los que volvían a Buenos Aires recomendaban no llegarse al lago hasta que lloviese y se disolviese la capa salina. Antes de emprender el viaje, por carta o telégrafo preguntaba como estaba la laguna. Los hoteleros desesperanzados veían como se podía perder la temporada.

Sin embargo en los diarios porteños se hablaba de un señor que podía hacer llover, y que el 2 de enero, tal como lo había pronosticado había caído lluvia en la ciudad. Y comenzaron a retomar las esperanzas.

La Comisión  de Fomento de Epecuén, junto al Ctro de Comercio de Carhué decidieron enviar una delegación a entrevistar a Juan Baigorri Velar, integrada por los hoteleros Sívori y Werthein de Epecuén y dn Lucas Pérez, presidente del Ctro de Comercio1.

La crónica periodística habla de que fueron recibidos, luego de grandes esfuerzos, y que se comprometió a venir tras un descanso y otros compromisos asumidos en San Luis. . Por tal motivo envió una misiva disculpándose de no poder llegar por el momento y que luego de su trabajo en San Luis, consideraría la posibilidad de llegar a Carhué.  2. La temporada estaba a pleno y no había perspectivas de lluvias.

Para que el “mago” aparezca por estos pagos  se efectuó una colecta de 5.000 pesos m/n, cifra para nada despreciable (1 litro de vino suelto valía 40 centavos. n.a), que se utilizaron para adquirir elementos e instrumentos, gastos de viaje, estadía, etc3.

LLEGA EL MAGO Y LLUEVE     

El tren lo dejó aquí el día domingo 5 de febrero, siendo recibido por hoteleros, comerciantes y curiosos. De aspecto jovial y dinámico, aunque su cabellera estaba totalmente encanecida, ttenía 48 años cuando llegó a nuestro pueblo. 15

Como necesitaba un lugar tranquilo para que la aparatología trabaje se le destinó la azotea del castillo, uno de los sitios que reunía las condiciones necesarias, ya que era la construcción más alta de Epecuén, hallándose en una lomada a la vera de la laguna4.

Le llevó un día y media hacer funcionar sus maquinas pues el dínamo que debía cargar las baterías sufrió un desperfecto y debió conseguirse otro, cuestión que hizo demorar el inicio.

El miércoles 7 a las 12 del mediodía el experimento estaba en marcha.5 Los lugareños de Carhué y Epecuén no estaban ajenos. El semanario “El Pueblo” con grandes titulares relataba los pormenores del caso, incluso comentaba que sucedía en la calle: “...dividiéndose la opinión en cuanto al éxito de esos experimentos y provocándose toda clase de comentarios y discusiones, convirtiéndose el asunto en un apasionante comentario del día”6.    

El periodismo local lo entrevistó e interrogó sobre cuando creía se producirían lluvias, “...informándonos que aún no podía predecirse por cuanto desconocía la región, su atmósfera, subsuelo, etc.”. “La lluvia se producirá con la ayuda del viento norte el que se mantendrá firme en esa dirección mientras dure el experimento” comentaba Baigorri Velar. Según los cronistas desde el miércoles hasta el viernes al mediodía el viento había estado “clavado” matemáticamente del norte, tal la profecía del ingeniero. También relato a los mismos que con sus aparatos había detectado la existencia de “radium” en el subsuelo de Epecuén y en otra oportunidad vendría a efectuar un completo análisis del suelo7.

Para demostrar la seguridad y veracidad de sus experimentos,  solicitaba mediante telegrama al Estado Mayor del Ejército que controlara los experimentos a realizar en carhué:  “Salvo con ello mi responsabilidad de argentino, para que el día de mañana no se me tilde de antipatriota, si algún país extranjero se interesa por mi descubrimiento y se hace cargo de su perfeccionamiento y utilización” argumentó a los cronistas.8 

El día 10 de febrero, a tan solo 52 horas de comenzado el experimento llovió, pero nuevamente tuvo problemas con el generador, por lo que de no solucionarlo debería dar por finalizado el experimento. Pronto, ante la disyuntiva, la gente comenzó a arrimarse al señorial castillo con acumuladores9 para continuar con el experimento, lo que hizo que el día jueves 16 lloviera nuevamente “... cuyas características de llover copiosamente con sol y cambiando en pocos minutos la dirección del viento hacia los cuatro puntos cardinales, nos señaló a la atención el ingeniero Baigorri. Estas manifestaciones de nuestro entrevistado significan que a su juicio, las últimas lluvias y tormentas fueron producto de sus experimentos.”10

Carhué estaba desde ese momento dividido en dos: Baigorristas y Anti baigorristas.  “Puede decirse que nuestra población ha vivido pendiente de los trabajos de nuestro popular huésped, sacándonos de las preocupaciones comunes y convirtiéndonos en una verdadera colectividad de flamantes astrónomos en plena potencia.” decía el cronista, para agregar que todos “...hayamos pasado largos ratos observando el cielo, la dirección del viento, la trayectoria y tamaño de las nubes...”. 11   

100mm EN UNA HORA

Culminado su experimento fue despedido con aplausos por cientos de personas en el andén de la estación.12. Si embargo faltaba lo mejor. 

El Ingeniero había dejado instalados dos antenas que denominaba “puntos de referencias”, asegurando que esas antenas captaban las ondas de su aparato y atraían a su centro de atracción las lluvias artificiales de su invención, aunque sus trabajos se realicen a muchos kilómetros de distancia.

Comentaba “El Pueblo” del 25 de febrero: “Tenemos entendido que el Ingeniero Baigorri manifestó a los miembros de la Comisión de Fomento de Epecuén y comerciantes de Carhué que a su llenada a Buenos Aires realizaría experimentos y que con toda seguridad se producirían lluvias en nuestro pueblo, para cuyo efecto haría una comunicación previa. Fue así como el jueves (23 de febrero.n.a.)  a las 7 horas un telegrama dirigido a la comisión local que gestionó su visita concebido en éstos términos: “Informen urgente estado del tiempo en ésa. Estoy trabajando con lluvias”. Este despacho se recibió a las 8 horas, el que fue contestado de conformidad. Pasada las 12 horas se produjo una extraordinaria lluvias que alcanzó los 100 milímetros en solo poco más de una hora de duración. Sobre el particular, solicitamos informes al miembro de la comisión ya mencionada Sr. Whertein, quién ratificó lo expuesto, haciéndonos notar que el Ingeniero Miatello del F.C.C.A. les había informado anteriormente de su conocimiento personal de otros experimentos análogos con éxito positivo. Por otra parte, el hecho de llover en Carhué 100 milímetros y poco más de 40 en el Lago vendría a confirmar las declaraciones del Ingeniero Baigorri de que los minerales de Epecuén y su subsuelo son contrarios a la captación de las ondas que asegura provocan lluvias artificiales y hasta de las mismas lluvias naturales.”

Los hoteleros se alegraron pues con suerte el invierno traería algunas lluvias más que permitirían encarar la nueva temporada con muchas mejores perspectivas. Marzo sería un poco más llovedor. Muchos decían que era normal, otros que era el mago. Vaya a saberse, lo cierto es que Baigorri se fue a Carlos Tejedor, en donde había sido contratado por fuertes estancieros ante una gran sequía.13  

Sin embargo ese año de 1939 sería un poco más seco que el anterior, con tan solo 474mm, cambiando recién en 1940 hasta el 1942 en que cayeron más de 800mm de promedio. Baigorri era olvidado pronto.

La historia deformaría en cierto modo la verdad, argumentando que Baigorri Velar casi inundaba Carhué, tras tres años sin caer una gota de agua. Lo cierto es que en Carhué poco se hablaría del asunto, y ante otros experimentos con fracasos rotundos, haya quedado instalado en el inconsciente que ese día de los 100 mm llovió, porque dios dio el visto bueno, y nada más. Esto sí, Baigorri un estuvo solo. Hoy sabemos que existieron muchos en todo el mundo que decían poder hacer llover.  

BAIGORRI VELAR

El ingeniero es nacido en Entre Ríos y según sus manifestaciones a la edad de diez y siete años se trasladó a Italia cursando sus estudios en la Universidad de Milán y especializándose el Geo-física. Obteniendo el título de ingeniero desarrolló sus tareas profesionales en Bolivia, Perú y Chile dedicándose al estudio del subsuelo, cateos de minas, etc.” comentaba “El Pueblo” del 11 de febrero14.

 En 1929 al aceptar un cargo en YPF se instala en el barrio de Caballito (B.A) junto a su mujer y su único hijo, advirtiendo inmediatamente que la zona era demasiado húmeda para su gusto y el de sus delicados instrumentos. De allí se traslada a Villa Luro, uno de los lugares más altos de la ciudad y en un altillo instala su laboratorio, perfeccionado el aparato de antenas extensibles diseñado en Italia.

Si bien “el Mago de Villa Luro”, uno de los apodos utilizados por la prensa, siempre mantuvo en secreto los planos y detalles, aducía que las ondas electromagnéticas podían inducir la formación de nubes, siendo luego la lluvia casi inevitable. Para comprobar su teoría aceptó desafíos con resultados diversos, algunos de ellos muy simbólicos y atrevidos: hizo llover en la Ea "Los Milagros", de Juan Balbi, (Santiago del Estero) en donde hacia 16 meses que no llovía. Luego es solicitado por el Gobernador de esa provincia Dr. Pío Montenegro en una estancia propia, en donde no llovía desde hacía ya tres años (poco probable. n.a.). Tres días de trabajo y llueven 60 mm. en dos horas.

En 1938 una polémica había nacido con el director del Servicio de Meteorología Nacional quien no perdía ocasión para hablar en tono entre burlón y despectivo de Baigorri y su aparato. En diciembre de 1938 el diario Crítica publica el desafío a que el ingeniero haga llover el 2 de enero de 1939. Baigorri acepta el reto y le envía un paraguas de regalo al Director de Meteorología con una tarjeta que decía "Para que lo use el 2 de enero". Hacia la tarde el cielo se cubrió de nubes cayendo un aguacero.

Si ud. lector se interesa en el tema, en Internet aparecen algunas reseñas de su vida y obra, pero cuando se habla de su experiencia en Carhué, todos repiten, como desde aquí repetimos algunas experiencias, que hacía 3 años que no llovía, cosa casi fantasiosa, pues de haber pasado eso ¡no existiría nuestro pueblo!. ¡Solamente se dan casos de esa magnitud en los desiertos! Desde este punto de vista, y conocedores de lo que sucedió con Baigorri en Carhué, debemos analizar con cuidado lo que muchas veces nos cuentan con tanta liviandad.

Baigorri Velar ante la incredulidad de las autoridades decidió retirarse, muriendo  en 1972 a los 81 años llevándose sus secretos a la tumba. Nunca nadie supo más nada de su aparatología.  

PUBLICADO EN SEMAMANRIO NUEVA ERA Nº 932 DE FEB DE 2007

1 Semanario “El Pueblo” Nº607 del 14 de enero de 1939.

2 Semanario “El Pueblo” Nº607 del 14 de enero de 1939.

3 Semanario “El Pueblo” Nº610 del 4 de febrero de 1939.

15 Semanario “El Pueblo” Nº611 del 11 de febrero de 1939.

4 Semanario “El Pueblo” Nº611 del 11 de febrero de 1939.

5 Semanario “El Pueblo” Nº611 del 11 de febrero de 1939.

6 Semanario “El Pueblo” Nº611 del 11 de febrero de 1939.

7 idem ant.. Ver Apartado sobre los minerales del lago y hasta la posibilidad de petróleo. Interesante.

8 idem 6

9 Semanario “El Pueblo” Nº612 del 18 de febrero de 1939.

10 idem anterior 9

11 idem anterior 9

12 Semanario “El Pueblo” Nº613 del 25 de febrero de 1939.

13 Semanario “El Pueblo” Nº621 del 29 de abril de 1939.

14 Semanario “El Pueblo” Nº611 del 11 de febrero de 1939.

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